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Ultimátum para las terrazas de Tarragona

El Ayuntamiento no se anda con rodeos y avisa que seguirá sancionando a los bares que no cumplen con la normativa y que deben dinero por impagos a las arcas municipales

Carla Pomerol

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Ultimátum para las terrazas de Tarragona

Ultimátum para las terrazas de Tarragona

El nuevo Ayuntamiento de Tarragona declara la guerra a las terrazas de los bares que no cumplen con la normativa y que deben dinero. Para el gobierno municipal, el asunto es de vital importancia, ya que perjudica el día a día de los tarraconenses. Tras multar a ocho bares de la Plaça de la Font y retirar 87 mesas con sus sillas, el consistorio continua con su cruzada. Por el momento, la Guàrdia Urbana ya ha visitado algunos puntos clave de la ciudad, donde existe una masificación importante de terrazas. Los agentes sancionaron un bar de Bonavista y se ha avisado a algunos establecimientos de la Plaça del Fòrum y de Corsini. La concejal de Domini Públic del Ayuntamiento de Tarragona, Paula Varas, asegura que «hay alguna expropiación indebida del espacio público, lo que dificulta la libre circulación de los ciudadanos. No lo vamos a permitir».

 Que se lo expliquen a Eli Rodríguez, que vive en la Plaça de la Font, desde hace 6 años. «Esto es insostenible. Ya no aguantamos más. Para poder llegar a mi casa tengo que dar la vuelta a toda la plaza. Las terrazas están tan pegadas unas a las otras que es imposible pasar por el medio. A veces, me da hasta pereza salir de casa». La Plaça de la Font es el lugar donde hay más masificación de terrazas. Justo por esto, el Ayuntamiento ha empezado su campaña por aquí.
Roc Mañé explica que «el otro día me di cuenta de la gravedad del problema. Iba con el cochecito de mi hija y no había manera de desplazarme al centro de la plaza. Tuve que ir hasta el Quattros –bar que hay tocando a la puerta del palacio municipal–, para poder salir». A la gran cantidad de mesas y sillas, se le debe sumar las personas que esperan para sentarse.

La mala convivencia entre vecinos y terrazas es cada vez más evidente. No solo en la Plaça de la Font. La calle Lleida, la Plaça del Fòrum, Corsini o la Rambla de Ponent son algunos de los puntos críticos.

A modo de ejemplo, la Urbana ha llegado a retirar hasta 22 mesas en una sola terraza. Este dato refleja la gravedad del problema. Por su parte, el Ayuntamiento no está dispuesto a pasar ni una. Se fijará en la proporción entre el tamaño del local y la terraza. «No puede ser que en el interior de un establecimiento quepan tres o cuatro mesas y que en el exterior haya más de cuarenta, por ejemplo», explica Varas, quien añade que se homologarán los criterios estéticos de las terrazas. La concejalía de Domini Públic pondrá su máxima atención en aquellos bares que utilizan restos arqueológicos como parte de su mobiliario –como ocurre en la Plaça del Fòrum–, y también se fijará en aquellos bancos que quedan totalmente absorbidos por las terrazas. Varas pide que se respeten las distancias entre fachadas y terrazas, que es de tres metros.

Dos bares en el punto de mira
Cuando el nuevo gobierno llegó al poder, elaboró un diagnóstico sobre la situación de las terrazas. Fue entonces cuando se percató de que los bares de la ciudad tienen actualmente una deuda con el Ayuntamiento de más de un millón de euros por los impagos en temas de terrazas, ya sea por no pagar la tasa de ocupación, la de la basura o las sanciones impuestas. Cabe apuntar que algunos de los locales endeudados ya han cerrado. El gobierno de Ricomà no está dispuesto a dejarlo pasar y asegura que ya se ha marcado un plazo para que dos de los bares paguen lo que deben. «Si no lo hacen, les retiraremos las terrazas», explica Varas.

No a la competencia desleal
«Nosotros estamos a favor de este control. Hay unas reglas del juego y deben ser para todos iguales. No puede ser que alguien que paga por 20 mesas en su terraza, acabe poniendo 40. Eso se llama competencia desleal», opina Xavier Escribano, presidente de la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de Tarragona Ciutat. Según la entidad, desde que se sancionaron algunos bares de la Plaça de la Font, «ahora hay más clientela que sube hasta la del Fòrum».

El martes pasado, la asociación se reunió con el Ayuntamiento para hablar sobre este tema. «Les pedimos solamente que fueran flexibles si lo que ocurre es que hay una sola silla fuera de la normativa, porque en lugar de cuatro comensales son cinco», explica Escribano, quien añade que «estamos contentos porque hacía muchos años que no manteníamos un encuentro con el gobierno municipal».
 

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