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Una madre de Tarragona: "Mi hijo cometió un error y lo está pagando. Vivo en una pesadilla"

Su hijo, entre rejas en Perú, intenta mantener los ánimos, a pesar de las condiciones en las que está

Raúl Cosano

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Cárcel de Ancón II, en Perú

Cárcel de Ancón II, en Perú

«Él va llamando de vez en cuando, y hablamos una vez al mes. Lo llevamos muy mal, con mucha angustia», explica la madre de un ciudadano de la provincia que está preso en la cárcel de Ancón II, en Perú, también llamado penal de Piedras Gordas. Le cayó una condena de seis años y ocho meses por intentar pasar cinco kilos de cocaína de Perú a Brasil.

Le cogieron en el mismo aeropuerto. Era 2013. Lleva entre rejas tres años y cinco meses. «Él se fue al extranjero, a un país del norte de Europa. Quería ir un poco a la aventura. Allí estuvo trabajando», recuerda la madre.


Contacto sudamericano
Pero este tarraconense se quedó sin dinero. El trabajo le fue mal, se vio en una situación necesitada y se dejó engatusar. «Conoció a unos sudamericanos y le ofrecieron viajar a Lima y, desde allí, pasar una maleta hacia Brasil. Sólo tenía que hacer eso. Le pagarían 1.000 euros por hacerlo».

Antes de eso la familia le había perdido la pista. «Un día llamó y dijo que se daba de baja del teléfono y que ya diría alguna cosa. No supimos nada durante bastante tiempo». La siguiente noticia llegó poco después de la detención. «Nos llamó y nos dijo lo que había pasado. Se nos cayó el mundo encima. Ya estaba detenido y nos dijo que necesitaba 30.000 euros para poder salir. Era una farsa. Al principio te dicen que si pagas esa cantidad te dejan ir, juegan con esa desesperación y muchos se lo creen».

Ahí comenzó un periplo de letrados y desesperación. La familia denuncia que hubo abogados de Catalunya que se quedaron con el dinero y no resolvieron nada: «En este tiempo no hemos podido verle. No hemos viajado. Estamos muy agradecidos a los voluntarios de la Fundación +34, que van a ver a los españoles a las cárceles y les asisten».

Su hijo, entre rejas, intenta mantener los ánimos, a pesar de las condiciones en las que está. «Allí te hacen pagar por todo, incluso por un colchón para poder dormir. Es una mafia. Nosotros le enviamos 200 euros cada mes para que pueda vivir».


Leer y hacer deporte
Él trata de mantenerse ajeno a los peligros entre rejas, incluida la droga. «Lee mucho, intenta mantener la mente en buen estado, hace deporte. Hace esfuerzos para mantenerse bien». La familia intenta mantener la calma y confiar en que el tiempo pase pronto: «Esperemos que se acabe ya esta pesadilla. Sólo queremos pasar página. Al final, es un error, una equivocación que comete una persona y que se paga muy cara».

Como esperanza queda la nueva política del gobierno peruano, decidido a reducir el ratio de internos en cada penal. Eso podría beneficiar a algunos españoles: «Esperamos que sea expulsado y que pueda entrar en uno de los vuelos para abandonar el país».

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