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Vergonzoso caos ferroviario

Pasajeros caminando entre vías, personal de Adif controlando el tráfico con un banderín, el creciente malestar de los usuarios y el contencioso-administrativo de la Generalitat, el balance de 2016

Núria Riu

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Evacuación de 200 pasajeros por una avería cerca de L´Ametlla de Mar. FOTO: CARME GASENI/DT

Evacuación de 200 pasajeros por una avería cerca de L´Ametlla de Mar. FOTO: CARME GASENI/DT

¿Cuántos minutos habrán perdido este año las personas que utilizan a diario el tren para ir a trabajar? Horas unas cuantas, probablemente también días e incluso semanas. 2016 ha sido el año del caos ferroviario, con un verano en el que se repitieron las imágenes de usuarios caminando entre raíles y encadenando una avería con otra.

El premio a la paciencia se lo merecen los viajeros de la R-16 entre Barcelona y Tortosa que, cansados de denunciar las demoras continuas, han visto como finalmente la Generalitat incorporó un incremento de tiempo en los horarios para maquillar el tiempo de viaje, y de paso aplacar las quejas de los usuarios. Una solución que también es la que adoptaron en la R-15, dos de las líneas más impuntuales y que son las comunican el sur de Catalunya con Barcelona.

Esta situación no se produjo de un día para otro. Aunque se acentuó de forma considerable a partir de junio, con una avería en el enclavamiento ferroviario de Mont-roig, que Adif tardó meses en reparar. Esto obligó a controlar de forma manual el tráfico de este tramo de vía, con personal del ente gestor de infraestructuras Adif con una bandera de ropa de color rojo indicando si había vía libre o no.

Tan solo entre principios de junio y mediados de noviembre diez trenes se quedaron tirados en las vías de la provincia. A eso hay que añadirle los retrasos cronificados, así como los percances en materia de mercancías en las inmediaciones de la estación de Tarragona.

Twitter se convertía en la plataforma ideal para denunciar el penoso estado de las infraestructuras ferroviarias en Tarragona. Centenares de usuarios se movilizaron publicando fotografías y retransmitiendo sus vivencias de forma simultánea, lo que enseguida centró la atención de los medios de comunicación y de la Generalitat, que se cargaba de argumentos para denunciar la falta de inversiones en el mantenimiento.

Los ánimos aún estaban calientes cuando se filtró el mapa de las limitaciones temporales de velocidad (puntos de la red ferroviaria en los que los convoyes tienen que frenar por culpa del mal estado de la vía). En el caso de la demarcación de Tarragona hay 26, que son los principales culpables de estos retrasos cronificados.

Durante meses se desató un pulso entre la administración catalana y Adif que está en manos de la justicia. Finalmente la Generalitat presentó un recurso contencioso administrativo que incide en la falta de inversiones de mantenimiento del ente gestor de infraestructuras estos años.

El papel de la administración catalana tampoco se ha escapado de las críticas. El que finalmente modificara los horarios para incluir el retraso, cuando inicialmente el conseller de Territori se había negado rotundamente, giró a los usuarios de espaldas. Y también a las plataformas de usuarios defensoras del transporte público, y en especial a Trens Dignes, que han mantenido un papel muy activo. Una lucha que ha permitido que por fin se pusiera hilo a la aguja y se satisficiera una reivindicación histórica como es que los trenes Euromed paren en L’Aldea.

La situación puede cambiar sustancialmente en 2017 si finalmente se pone en funcionamiento el tramo Vandellòs-Tarragona. Así se pondrá fin a uno de los últimos cuellos de botella que queda en el estado español y abrirá nuevos interrogantes sobre la movilidad de este territorio.

El paso de los Euromed y Talgo por Tarragona ciudad, el futuro de la vía de costa entre L’Hospitalet de l’Infant y Salou, el rol que adoptarán las estaciones del AVE Camp de Tarragona y Cambrils y el nivel de compromiso con la estación Intermodal serán algunos de los interrogantes que deberán resolverse.

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