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La comida ‘recuperada’ que llega al plato de 240 familias

Un grupo de voluntarios se organiza para entregar a personas vulnerables alimentos que comercios y agricultores iban a desechar

| Actualizado a 16 noviembre 2022 07:00
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Todo pasa el mismo día: los establecimientos (de momento dos supermercados de una misma cadena) entregan las frutas y verduras que van a desechar al grupo de voluntarios y estos se encargan de hacer un ‘triaje’. Lo que se puede consumir se reparte equitativamente en cestas para entregar; lo que no, se entrega a personas que tienen animales o huerta para que hagan compost.

Sucede así en 32 municipios catalanes, incluidos Cambrils, Mont-roig , Vimbodí, L’Espluga, Montblanc, Reus y Tarragona. En cada uno se gestiona de una manera diferente; en algunos casos lo hacen asociaciones de vecinos y, en otros, entidades sociales o religiosas, todas reunidas en la Xarxa d’Ajuda Mútua Alimentària, como explica el activista Jorge Fernández.

En el caso de Tarragona comenzaron en agosto pasado, cuando algunas entidades que entregan alimentos cerraron por el verano, pero desde entonces no han parado. La asociación Logos se encarga de organizar el proyecto en la ciudad y cada semana 245 familias acuden a su local en la calle Nou de Santa Tecla, en la Part Baixa. Algunos miembros de esa familias, 18 en concreto son los que ejercen de voluntarios en todo el proceso.

Mateo Prieto, un joven colombiano de 20 años, es uno de ellos. Reconoce que contar con esas frutas y verduras ayuda a su familia a llevar una dieta más variada. La experiencia también le está reportando otras satisfacciones, como conocer a otros vecinos y otras realidades. Hay además, una parte importante de concienciación «si alguien ve que en su cesta hay cebollas pero ya tiene, las regresa para que las aproveche otro».

Reducir el desperdicio

Se trata, en todo caso, de familias vulnerables, aunque no todas son usuarias de Serveis Socials. «Creemos que alguien que hace más de una hora de cola para buscar alimentos es porque lo necesita», zanja Fernández.

La cesta que reciben las familias va en función de lo que llega cada semana, está compuesta básicamente por frutas y verduras, y eventualmente incluye otros alimentos frescos como pollo o embutido. Es una forma, cuentan, de enriquecer la dieta, ya que es más común que las entidades les ayuden con alimentos secos.

Además de lo que entregan los supermercados puntualmente cuentan con donaciones de empresas de alimentación y de la Fundación Espigoladors que se encarga de la recogida, mediante acuerdo con el productor, de frutas y verduras que son descartadas del circuito comercial por excedentes de producción, descenso de ventas o cuestiones estéticas. Esta semana, sin ir más lejos, tienen lechugas que han recogido en Cambrils y manzanas de Prades. Los voluntarios de la Xarxa, de hecho, se sumaron al trabajo de Espigoladors.

Esa es una de las claves del proyecto, que la mayor parte de las personas participen activamente. De hecho el grupo colabora en el mantenimiento de un solar recuperado en la calle Smith y plantea cultivar un pequeño huerto.

David Domènech, de la asociación Logos, explica que la mayorías de cadenas de supermercados tienen bien establecido el circuito de los alimentos que no podrán vender y la manera de hacerlos llegar a entidades y comedores sociales. No obstante, apunta hay alguna cadena que persiste en lanzar los excedentes «y ves como la gente termina buscando en la basura», denuncia.

No se trata, asegura, de competir con otras entidades de la ciudad que reciben alimentos y con las Xarxa también colabora, sino «de que no se vaya a la basura nada que se pueda aprovechar». Una labor, asegura, en la que otras ciudades como la vecina Reus, que tiene un programa municipal al respecto, nos llevan la delantera.

Tarragona tendrá un plan de residuos

Esta semana ha salido a licitación la elaboración del Pla local de prevenció de residus municipals de Tarragona y uno de los aspectos que incluye es un estudio de los generadores de excedente alimentario de la ciudad entre los que incluye «mercados municipales y al aire libre, comedores escolares, centros sanitarios y grandes productores privados».

El plan definirá las estrategias que se deberán seguir dentro del contrato de la basura que actualmente se está licitando. De hecho la puesta en marcha de un servicio contra el desperdicio alimentario es uno de los criterios que dan puntos a la hora de adjudicar el contrato.

Los establecimientos e instituciones generadores de excedente que participen en el estudio (se visitarán al menos 80) lo harán de manera voluntaria. Se determinará qué tipo de alimento se podría aprovechar y en qué cantidad, tanto de producto fresco como cocinado o congelado. También se deberá calcular la reducción de generación de residuos orgánicos lanzados al año.

Por otra parte el estudio también deberá definir cuáles son las entidades sociales que ya están trabajando en este ámbito y que tengan interés en recoger, almacenar y repartir los alimentos aprovechables. Serveis Socials, por su parte, también ayudará a determinar cuáles son los comedores sociales o los colectivos que deberían recibir estos alimentos.

El resultado final deberá ser una propuesta que defina como debería ser el proyecto de aprovechamiento alimentario y la inversión que hace falta (congeladores, máquinas de envasado, etc) para ponerlo en marcha.

La idea, explican desde el Departament de Neteja, es que este nuevo servicio municipal haga de intermediario entre las empresas que tienen excedente y las entidades sociales que lo necesitan.

El plan contempla también estrategias para prevenir la generación de otros residuos como un protocolo para la reutilización de voluminosos como muebles u objetos de decoración entre otros.

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