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    La comisaría de Mossos que tenía que servir para apaciguar Campclar

    A pesar de las numerosas operaciones policiales hechas en la calle donde hubo el tiroteo en los últimos años, los conflictos siguen en este barrio de Tarragona. Lo reconocen los vecinos y los propios agentes

    11 octubre 2023 19:44 | Actualizado a 11 octubre 2023 20:40
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    Fue en la campaña electoral de las municipales de 2006 cuando el entonces candidato por Convergència i Unió, Joan Miquel Nadal, anunciaba su propuesta de que la futura comisaría de los Mossos d’Esquadra se levantara en el barrio de Campclar –decisión que más tarde acató el Departament d’Interior–, en contra de la opinión entonces de los socialistas.

    Su idea fue avalada a finales del mismo año tanto por el PSC como por ICV. Y ello a pesar de que Generalitat y Ayuntamiento habían firmado un acuerdo en agosto para que las dependencias policiales fueran a Quatre Garrofers, la zona de la avenida de Catalunya con la carretera N-240. También se había hablado de donde actualmente está la Guàrdia Urbana y se tiene que levantar la Ciutat Judicial.

    Uno de los motivos de instalar la comisaría en Campclar era poner orden a una zona muy defraudada y conflictiva, además de luchar contra el tráfico de drogas. Se esperaba que, levantando la sede policial en aquel punto, la situación cambiaría.

    Pero no ha sido así. Siguen habiendo importantes problemas de convivencia, de venta de droga en pisos situados a escasos metros de las dependencias policiales –lo confiesan los propios camellos a los agentes –, a los coches de los agentes les pinchan las ruedas e incluso los drogadictos duermen en los turismos decomisados que se encuentran en plena calle. El tiroteo ocurrido el pasado martes se suma a esta situación de conflictos que se sigue respirando en el barrio.

    $!Operativo antidroga en pisos situados en la calle Riu Brugent en junio de 2017. Foto: Àngel Juanpere

    En octubre de 2011 entró en funcionamiento la nueva comisaría de Campclar. No había terminado el año cuando comenzaron los problemas. Un sindicato policial denunciaba –y los agentes lo ratificaban– que los vehículos particulares de los mossos –aparcados alrededor de la comisaría– estaban siendo dañados.

    La respuesta oficial fue que «no tenían constancia de ello». Han pasado los años y el problema persiste, señalan algunos agentes, aunque no con tanta intensidad como en su día.

    El Departament de Justícia de la Generalitat tendría que tener un depósito judicial donde guardar el material incautado en las operaciones, desde vehículos a objetos varios. A falta de este inmueble, los coches intervenidos se dejan aparcados en plena calle –igual que otros cuerpos policiales–.

    Coches quemados

    El 7 de junio de 2018, un incendio afectó a dos estacionados en la calle Riu Brugent, al otro lado de la vía donde hubo el tiroteo el martes. Algunas fuentes indican que en estos vehículos intervenidos suelen servir de refugio a personas para dormir e incluso para pincharse droga.

    Mientras, en el barrio, reconocen los agentes y los vecinos, las carreras de coches y motos están en la orden del día. Con tubos de escape libre, motoristas circulando sin casco y haciendo trompos. Una circunstancia que se puede constatar en los mensajes que se envían los vecinos a través de los grupos de Whatsapp.

    A lo largo de este tiempo, los Mossos d’Esquadra –muchas veces en colaboración con otros cuerpos policiales– han realizado operaciones contra el tráfico de drogas en pisos situados en la calle Riu Brugent, el escenario del tiroteo de este martes. Al menos ha habido una decena. Aún así, los propios drogadictos reconocen ante los agentes que compran la droga en pisos desde donde se ve perfectamente la comisaría.

    Operativos policiales

    Cuando todavía se estaba construyendo la sede de los Mossos, el 29 de abril de 2010 se llevó a cabo un operativo que terminó con cuatro personas detenidas. Se registraron tres pisos y se decomisó cocaína por valor de 20 euros y heroína por 132. Los cuatro procesados fueron condenados a nueve meses de prisión.

    Guardia Civil y Guàrdia Urbana desmantelaron, el 1 de julio de 2014, un punto de venta de droga. Una mujer y su hijo fueron detenidos. Se incautaron 38 dosis de heroína y 29, de cocaína.

    El siguiente año, el 26 de marzo, se realizaron registros en dos pisos de dicha calle, con el balance de 51 gramos de heroína, material para manipular, electrodomésticos y joyas. Hubo cinco detenidos.

    Después de ocho meses de investigación, el 2 de agosto de 2016 los Mossos detuvieron a un hombre por tráfico de drogas. En el registro del piso no se encontraron sustancias estupefacientes. Era la tercera vez que los agentes entraban en el piso; anteriormente lo habían hecho el 26 de marzo de 2015 y el 29 de abril de 2010.

    Dos detenidos y cinco registros es el balance de otro operativo llevado a cabo por la Policía catalana el 7 de junio de 2017. Se decomisó droga y dos pequeñas plantaciones de marihuana.

    Marihuana y otras drogas

    Ha habido otras operaciones el 2 de julio de 2020 –dos detenidos, con la intervención de 70 plantas de marihuana y 55 gramos de heroína–, el 18 de septiembre de 2020 – arrestados tres adultos y un menor, con la confiscación de marihuana, cocaína y heroína– y el 1 de abril de 2022 –cuatro detenidos de un clan familiar, con la intervención de 27 dosis de heroína y casi 100 plantes de marihuana–.

    La última operación de la cual se tiene conocimiento se remonta a este mismo año. El 17 de enero de este año fueron detenidos dos hombres y dos mujeres. Tres de estas personas ingresaron en prisión preventiva. Se encontraron 500 gramos de cocaína, 30 de heroína y cuatro kilos de cogollos de marihuana, además de 2.200 euros en billetes fraccionados.

    Pero a pesar de la presión policial, los problemas siguen en el barrio. La muestra es lo ocurrido el pasado martes.

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