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Las inversiones de 2023 se reducen a los proyectos con ayudas europeas

Fortuny presenta unos presupuestos «de economía de guerra» a causa de la crisis económica

| Actualizado a 01 diciembre 2022 10:53
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Presupuestos de economía de guerra o presupuestos de contención. Así se refería ayer el encargado de cuadrar los números del Ayuntamiento de Tarragona, Jordi Fortuny, al presentar un primer esbozo de las cuentas municipales previstas para el año que viene. Se trata de un presupuesto marcado por el incremento del precio de la energía y por la subida de los sueldos de los funcionarios –siguiendo el acuerdo del Consejo de Ministros–.

La contención se verá, sobre todo, en el capítulo de inversiones, que se reducirán a aquellas que cuenten con la ayuda económica de los fondos europeos Next Generation y a medidas que contribuyan al ahorro energético, como por ejemplo la instalación de placas solares en equipamientos municipales y la sustitución de la iluminación actual, apostando por el sistema de leds.

El concejal de Serveis Generals del Ayuntamiento de Tarragona, Jordi Fortuny, explicó los motivos que han llevado a elaborar un presupuesto de estas características, austero y de contención. En primer lugar habló de la crisis económica derivada de la guerra en Ucrania, que ha disparado los costes energéticos. «Aquí no nos caen bombas, pero sí bombas económicas, que han hecho tambalear la hoja de ruta que teníamos prevista», decía Fortuny.

El aumento de los intereses bancarios, que han supuesto un incremento de dos millones de euros, y el gasto energético, que ha pasado de 3,5 a 7 millones de euros, también han influido en la elaboración de los presupuestos.

«Yo he hecho lo que tengo que hacer: presentar unos presupuestos reales y creíbles» Jordi Fortuny, Concejal de Serveis Generals

Otro de los motivos ha sido la subida de los sueldos de los funcionarios, que representa un 5% más respecto al 2022, o lo que es lo mismo, una inyección de 2,8 millones de euros más a cargo de las arcas públicas. «Debemos hacer frente a un gasto añadido de 15 millones de euros, por culpa de estos incrementos. Es una cifra que condiciona las políticas presupuestarias de este Ayuntamiento», explicaba ayer el concejal de Serveis Generals.

Con este panorama, las inversiones previstas para el año que viene se han visto reducidas a aquellos proyectos que cuentan con el apoyo económico de los fondos Next Generation. Hablamos de una inversión de 9,2 millones de euros, de los cuales 5 ya están reservados en los presupuestos de este año.

Este dinero servirá para complementar las subvenciones europeas que ascienden, por el momento, a casi 11 millones de euros. El gobierno municipal se muestra convencido de que estas ayudas podrían incluso doblar la cantidad actual, llegando a los 23 millones de euros. «Nos encontramos ante unas oportunidades que no podemos dejar perder», explicaba Fortuny. Y es que, de no aprobarse estas cuentas, las ayudas europeas estarían en peligro.

Para refrescar la memoria, algunos de los proyectos previstos en Tarragona con el apoyo de los Next Generation son la rehabilitación del Fòrum de la Colònia y del Banc d’Espanya, el desmontaje de la plataforma de hormigón del Miracle o la implantación de la Zona de Bajas Emisiones.

Objetivo: ahorro energético

La segunda línea de inversiones que contempla el presupuesto irá destinada a la instalación de placas solares en equipamientos deportivos y a la sustitución de la iluminación actual en leds. «Un plan que hace tiempo que se está desarrollando, pero que ahora se acelerará para conseguir el máximo ahorro energético», decía Fortuny.

La comisaría de la Guàrdia Urbana, la Escola i Llar d’Infants del César August, dos módulos de la Tabacalera y la piscina de Riu Clar, serán los primeros equipamientos donde se instalarán las placas fotovoltaicas. Supondrá una inversión de 425.000 euros, pero un ahorro de 107.270 anuals, según fuentes municipales. Este sistema se irá ampliando al resto de equipamientos, como el Ayuntamiento, colegios y polideportivos, entre otros.

Las inversiones irán acompañadas de un plan de contención, como por ejemplo, más control en los sistemas de climatización e iluminación en los edificios públicos.

Fortuny asegura no contemplar la opción de que los presupuestos no cuente con el apoyo del resto de grupos políticos, tal como ha pasado este año. «He presentado unas cuentas reales, creíbles», añadía. De no aprobarse, Tarragona volverá a estar otro año más con presupuestos prorrogados.

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