Economía AGROALIMENTARIO

Los productos Km0, entre la tendencia y la concienciación

Más allá de ser un incentivo para el territorio, los investigadores también demuestran sus beneficios para la salud

MONTSE PLANA

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Cada vez se habla más de los productos kilómetro cero o de proximidad, pero ¿sabemos exactamente qué son? Cabe diferenciarlos de los bio y los ecoloógicos. Y es que a veces son tres conceptos que se confunden. En primer lugar, los de Km0 son aquellos que se caracterizan por la corta distancia entre su lugar de producción y el punto de venta final. Por otro lado, los productos Bio y Eco son definidos por la OMS como aquellos alimentos que son producidos de forma tradicional y sostenible, sin utilizar productos químicos ni ser modificados genéticamente.

El concepto Km0 cuelga de muchas etiquetas en tiendas, mercados y cada vez más en supermercados. Se trata de una tendencia que parece que va ganando terreno y, de hecho, durante el confinamiento se vivió un boom. Así lo corrobora el sector, que considera que la gente tomó conciencia de la importancia de mantener en activo los productores locales. De aquella situación incluso surgieron iniciativas, como es el caso de ‘compremacasa.cat’. Elena Cargol, cofundadora del proyecto, explica que se trata de un portal web que aglutina productores profesionales de proximidad. «Se trata de un escaparate donde los productores se dan a conocer, pero cada uno de ellos gestiona sus ventas. Es una forma de darse a conocer y que los consumidores sepan qué tienen cerca de casa», detalla Cargol. El proyecto nació en pleno confinamiento precisamente a raíz de la situación de precariedad en la que se encontraban los pequeños productores. El proyecto nace en la Garrotxa, pero en poco tiempo se ha extendido en doce comarcas de las cuatro provincias, llegando al Tarragonès y al Priorat.

Es beneficioso para la salud

Cuando se habla de los beneficios de los productos Km0, se acostumbra a pensar en el territorio y la parte más económica y, en cambio, se deja de lado la salud. Así que, ¿tiene beneficios consumir productos de proximidad? Según les estudios realizados por el grupo de investigación en Nutrigenómica de la URV, la respuesta es afirmativa. Gerard Aragonès, investigador del grupo, detalla que se dedican a estudiar cómo los nutrientes de la dieta afectan la salud. En los últimos años se han especializado en la investigación de los polifenoles, grupo de compuestos naturales que están presentes en frutas y verduras: «Hemos observado que un mayor consumo de polifenoles tiene beneficios sobre la salud y, por ejemplo, permiten combatir la obesidad y, por lo tanto, prevenir enfermedades cardiovasculares».

Los alimentos de temporada y de proximidad tienen más propiedades

Lo que se ha observado en estos estudios es que una misma fruta o verdura puede presentar mayor o menor concentración de polifenoles y, por lo tanto, no siempre tener los mismos beneficios. «Nos fijamos en la procedencia y en el tipo de cultivo, y lo que se extrae es que una hortaliza de temporada y de proximidad tiene más polifenoles y, por lo tanto, más beneficios», concluye. Esto se explica porque, según detalla Aragonès, los polifenoles tienen, para la planta, una función de relación con el entorno, «aparecen como protección ante un entorno hostil, por ejemplo. Y cuando la fruta o verdura está en su momento óptimo para ser recolectado, coincide también en altos niveles de polifenoles». Es esto lo que explicaría el porqué los productos de proximidad tienen más polifenoles y, por lo tanto, son más beneficiosos para la salud, «porque han sido recolectados en el momento óptimo. En cambio, un producto de exportación madurado en una cámara tiene menos polifenoles», añade Aragonès. Consumir hortalizas con mayor presencia de polifenoles es positivo «pero cabe remarcar que no es negativo consumir productos con menor presencia de polifenoles. Siempre es bueno comer fruta y verdura».

1. «Se ha avanzado mucho, pero todavía falta un largo recorrido»

El director comercial de la Cooperativa de Cambrils, Fernando Sarasa, detalla que su principal producto es el aceite de oliva extra de arbequina. FOTO: Fabián Acidres

Productores del territorio se agrupan para unir esfuerzos, aprovechar infraestructuras y que sus productos, Km0, ganen visibilidad. Son pequeños productores a los que el trabajo cooperativo les ayuda a compartir algunas de las líneas de trabajo. En la Cooperativa de Cambrils, por ejemplo, cuentan con distintas secciones: almazara, hortofrutícola, fruta seca, agrotiendas y suministros agrícolas. Cuentan con productos gastronómicos Km0, frutas y verduras de los socios, pero trabajan, sobre todo, con el aceite de oliva extra de arbequina, según detalla el director comercial de la Cooperativa de Cambrils, Fernando Sarasa. Se trata de su producto más preciado, llegando a exportar a 25 países. La gama de productos se extiende entre vinagres, vinos y derivados. 

Fernando Sarasa: «Con la globalización hemos perdido la identidad del territorio»

«La Cooperativa sirve para hacer difusión», detalla Sarasa, aspecto que trabajan a través de redes sociales, jornadas gastronómicas «y el boca a oreja gracias a los prescriptores», añade. Los productos de la Cooperativa de Cambrils se identifican a través de marcas: «Tenemos tres, pero la principal es Mestral». Y es que para Sarasa tener una marca es esencial «para que nos reconozcan. El producto cooperado no se conoce a todas partes». Bajo el punto de vista del director comercial de la Cooperativa de Cambrils, el Km0 es un concepto que funciona. Señala que primeramente «fue como una moda, pero ahora sí que la gente está más concienciada y piensan más en la sostenibilidad». Aun así, remarca que falta todavía mucho recorrido. «Cada vez que hay una crisis económica, la venta del producto de proximidad disminuye», asegura, fenómeno que explica porque «siempre se asocia el Km0 con productos más caros». «La globalización permite disponer de ciertos productos, pero, por contra, perdemos identidad», remarca Sarasa.

2. «La agricultura y la ganadería cuidan el territorio»

Joan Cartanyà, miembro de Fet a la Conca, en la agrotienda que la cooperativa tiene en Poblet, con productos de proximidad. FOTO: Cedida

Una quincena de productores de la Conca de Barberà trabajan mano a mano a través del Fet a la Conca. Una cooperativa reciente, creada en 2018, que nació para resolver una necesidad: la dificultad para dar a conocer los productos de proximidad de la comarca. «Las pequeñas empresas alimentarias en su gran mayoría son familiares. Es difícil hacer llegar el producto cuando las dimensiones son reducidas, así que el Fet a la Conca nace para compartir recursos», explica Joan Cartanyà, miembro de la cooperativa. 

Joan Cartanyà: «Durante el confinamiento aumentó el consumo por solidaridad»

Como detalla, el Fet a la Conca aglutina a una gran variedad de productores, desde agricultores a elaboradores que compran materia primeria de proximidad para, posteriormente, elaborar sus productos. «Así que el objetivo primero de la cooperativa es la difusión, tanto dels productos como de la Conca de Barberà. No somos como, por ejemplo las cooperativas agrarias, que también comparten recursos para la producción», aclara Cartanyà. En este sentido, el trabajo del Fet a la Conca se centra en «dar potencia» a productos Km0, «que sean más atractivos comercialmente», señala. Joan Cartanyà tiene claro que sin estos productores, el territorio se pierde. «Dar riqueza al territorio pasa por dar valor al producto», a lo que añade: «Tenemos que amar el territorio y, por lo tanto, cuidarlo, y la manera de cuidarlo es que haya agricultores y ganaderos que trabajen la tierra».

Asegura que durante los meses de confinamiento experimentaron un incremento de las ventas online, «pero parece que fue más bien por solidaridad, no tanto por conciencia». Y es que pasado los meses de mayor incidencia de la pandemia, la pasada primavera, las ventas se desplomaron. «La situación es la misma ahora que dos años atrás, cuando iniciamos el proyecto», asegura Cartanyà.

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