La polémica arrancó con una foto de un disfraz para niña de ‘Enfermera sexy’. Lo colgó la diputada del Congreso por En Comú Podem (SCP) Marta Sibina, con el siguiente comentario: «Disfraces para niñas de 4 a 6 años. No es una broma. Estamos hartas! Ya basta», y enseguida se desató la polémica. Otros políticos y personalidades se sumaron a la denuncia y la organización de consumidores Facua anunció que investigaría el caso.
Sonia, madre de dos niñas de 7 y 3 años, se enteró de la noticia, pero no le sorprende: «Desde que mi hija mayor dejó de llevar disfraces de bebé parece que todos son iguales: con poquita ropa, lo comentamos cada año los padres. Y no es sólo que me preocupe el frío que pasan, sino que cada vez son más insinuantes. Si no, mire los de tipo Monster High», dice catálogo en mano.
Sergi Fàbregues, profesor dels Estudis de Psicologia i Ciències de l’Educació y miembro de la Unitat d’Igualtat de Gènere de la UOC, celebra que al menos la discusión haya servido para dar visibilidad al tema. Comenta que una de las cosas que se transmiten a las niñas con estos disfraces es que uno de los valores fundamentales de ser mujer es ser ‘sexy’.
El cuerpo es lo que importa
Explica que, además, desde pequeñas se les está socializando para que el cuerpo sea su atributo principal, hacemos que el físico sea vital para las niñas y con ello las hacemos carne de cañón para los trastornos alimentarios, por ejemplo, advierte.
Eso sí, aclara el especialista, todo sigue una misma línea si se mira un poco los disfraces de mujeres. Pocos se salvan de la etiqueta sexy.
En Estados Unidos, donde la polémica salta por Halloween, algunos especialistas también advierten que si bien las niñas no son conscientes del carácter sexual de estos disfraces, los adultos que las rodean sí, y eso las hace vulnerables.
Pero más allá de los problemas de la hipersexulizacion, Fàbregues apunta que los disfraces acentúan los estereotipos masculinos y femeninos.
Basta con un recorrido por los catálogos de esta temporada para saber que si eres niña lo tuyo son las princesas y el color rosa. Incluso en algunas versiones para niñas de disfraces de acción, como el de pirata o de superhéroes como Spiderman, también hay una versión para niñas rosa y, cómo no, de falda corta.
Eso sí, se comienzan a vislumbrar algún cambio con disfraces que se acercan más a la realidad, como algunos de médico, veterinario o chef que se promocionan como unisex.
En este sentido, recientemente se ha dado a conocer el I Estudio Imaginarium de Educación y Género que pone de manifiesto que casi el 99% de los padres están concienciados acerca de la necesidad de educar sin género. De hecho, el 80% de los encuestados reconoce haber comprado juguetes o disfraces que tradicionalmente se identificaban con el género opuesto al de su hija o hijo.