Costa

Movilidad

Míriam, de L'Arboç, tras el accidente de tren en Gelida: "Estuvimos media hora sin saber a dónde ir"

Explica cómo, tras el descarrilamiento, los viajeros hacia Tarragona tuvieron que abandonar el tren en Martorell sin personal que ofreciera instrucciones, permaneciendo largos minutos a la espera de los autobuses y con los conductores organizando sobre la marcha el traslado

Bombers inspeccionan el punto de impacto del tren accidentado en Gelida

Bombers inspeccionan el punto de impacto del tren accidentado en GelidaACN

Joel Medina

Creado:

Actualizado:

Míriam Calderón, vecina de L’Arboç y usuaria habitual de la R4, cuenta cómo vivió este martes las horas marcadas por el accidente ferroviario en Gelida: “Yo cojo la R4 y paso diariamente por ese tramo”, explica, recordando que salió desde Arc de Triomf rumbo a su destino habitual, L’Arboç. Todo parecía transcurrir con normalidad, salvo un retraso de más de veinte minutos. “Todo iba bien y nadie sabía nada”, relata, hasta que su familia la contactó preocupada para informarle sobre el descarrilamiento.

Pocos instantes después, el tren se detuvo en Castellbisbal, donde el maquinista comunicó por megafonía que no podrían continuar más allá de Martorell. “Acababan de explicarle la situación y nos dijo que la siguiente parada sería donde debíamos bajarnos”, indica. Al llegar a Martorell, los pasajeros descendieron del convoy sin que hubiera presencia de personal ferroviario para orientarles. “Creo que como mucho había una persona de seguridad”, añade.

La confusión continuó fuera de la estación. Míriam decidió seguir a otros pasajeros con la esperanza de localizar la parada de autobuses: “En la parada había muy poca gente y nadie sabía si realmente ahí era donde pasaba el bus, porque estaba un poco alejado de la estación”, explica. Intentó recabar información preguntando a otros viajeros, quienes regresaron a la estación sin obtener respuestas: “Después volvieron diciendo que allí no había nadie”, recuerda.

Tras aproximadamente 30 minutos de espera, aparecieron los autobuses. Según detalla, la coordinación recayó totalmente en los conductores. “Uno tuvo que ir andando hasta la estación para avisar a toda la gente que se había quedado allí porque no tenían información”, comenta. 

Mientras tanto, el otro organizaba las paradas que haría cada vehículo, ya que llegaron dos autobuses en total. Finalmente, todos los pasajeros presentes pudieron subirse al mismo autobús y continuar el viaje.

Míriam agradece la labor de los conductores, que asumieron una logística improvisada, pero subraya la dificultad de la experiencia. “Hay que agradecer mucho el trabajo de esos conductores, pero estar media hora desamparados en un pueblo que no conocemos, sin saber a dónde ir ni si realmente iba a pasar un autobús…”, afirma.

Concluye señalando que la situación “es algo que Renfe no debería haber permitido, aunque sea una zona con pocos pasajeros”, destacando la vulnerabilidad de los viajeros ante, a su juicio, la falta de comunicación y apoyo durante la interrupción del servicio.

tracking