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Contención y unidad en Semana Santa

Estamos en la fase final de esta pesadilla; sería un grave error echar por tierra todos los esfuerzos y sacrificios realizados

Diari de Tarragona

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Con la Semana Santa a las puertas, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas trabajan en una batería de medidas para evitar, como ha ocurrido anteriormente con otras fechas señaladas, como las Navidades, que la Semana Santa ponga en peligro el descenso de la incidencia y propicie una nueva ola. Así, desde la semana pasada, la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud trabaja en la elaboración de un documento de medidas a adoptar «de manera compartida» para consolidar la caída de los contagios que España encadena desde hace días.

Tanto el Gobierno como los consejeros tienen «especial sensibilidad» en evitar a toda costa que se vuelva a repetir «un incremento no deseado» de la incidencia tras «un periodo en el que se relajan en exceso las medidas» y que, por las características de las fechas, aparejan una mayor movilidad y contactos sociales. La iniciativa tiene mucho que ver con las recientes palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las que admitió que la desescalada del verano fue demasiado rápida y consideró que eso es una lección para que todo el mundo asuma como propio el reto de evitar la cuarta ola. Es de destacar la intención del Ministerio de alcanzar un acuerdo entre todas las comunidades. Y es que si ya resulta difícil de entender la disparidad de criterios entre las diferentes autonomías a la hora de aplicar las restricciones en vigor, aun con índices epidemiológicos muy similares, sería un despropósito permitir 17 semanas santas diferentes y que los ciudadanos de una comunidad puedan moverse a su antojo mientras los de otra permanecen recluidos.

Por otra parte, ya hemos visto que, lamentablemente, las ganas de juntarnos tienen terribles consecuencias, como quedó demostrado con el aumento de las muertes tras la manga ancha en Navidades. Todo indica que, gracias a las vacunas, nos hallamos en la fase final de esta pesadilla. Sería un error grave que por querer correr demasiado y disfrutar de cuatro días de vacaciones echemos por tierra todos los esfuerzos realizados.

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