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La corona, la corina y la Formación Profesional

Sociedad. Con los años, descubrimos que muchos ‘listos’ acababan haciendo el tonto con un título y que muchos ‘tontos’ sin título universitario levantaban imperios como el de Inditex

LLUÍS AMIGUET

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Voy entrevistando estos días a empresarios, políticos y comunicadores como Jordi Sevilla, ex ministro y hombre influyente socialista, el presidente del Círculo de Empresarios de Madrid, John de Zulueta, que se autodefine como thatcherita, o Toni Aira, politólogo y asesor de imagen de la nacionalista Marta Pascal, que estuvo durante el 1-O en el comité de Estrategia de JuntsxCat. También me lo paso bomba con Toni Clapés en su programa…

Son gente muy diversa en ideología, influencia y perspectivas y, sin embargo, todos coincidimos en cuatro puntos:

a) Sin un mínimo consenso en la gestión cotidiana del país y sin algunos objetivos comunes, todos -desde la CUP a Vox- todos saldremos perdiendo.

b) El principal problema de Catalunya y España seguirá siendo el paro cuando la pandemia deje de serlo. Y el objetivo número uno sería reducirlo.

c) Mejorar nuestra educación es la única manera.

d) Y especialmente para el 41,7% de nuestros jóvenes (en Alemania no llega al 6% y la media europea es del 17%) que ya no buscan, porque no encuentran, trabajo.

Y sin embargo, la monarquía -por no menos vergonzosas razones- y las bofetadas en la gestión de la pandemia ocupan todos los espacios mediáticos... Pero es que hace 40 años que es así, porque, desde que murió el dictador, no hemos conseguido reducir a un nivel europeo el paro juvenil ni siquiera en nuestras épocas de la burbuja.

Desde que murió el dictador, no hemos conseguido reducir a un nivel europeo el paro juvenil

Ya sabemos que mola más despotricar en una tertulia contra la Corina y la Corona y prometer repúblicas sanadoras que centrarse en la Formación Profesional… Pero, ¿no hay algún espacio para que alguien explique por qué hemos fracasado en la Formación Profesional mientras los alemanes, suizos, holandeses, austriacos… La han convertido en una formidable herramienta de integración contra la desigualdad?

Cuando estudiaba en Tarragona, al acabar la educación básica, nos dividían entre «listos» (los que estudiarían bachillerato e irían a la universidad) y los «tontos» que no tenían más remedio que acabar en la Formación Profesional. Con los años, descubrimos que muchos listos acababan haciendo el tonto con un título y que muchos tontos sin título universitario levantaban imperios como el de Inditex. Sin embargo, seguimos dedicando miles de millones a duplicar enseñanzas y títulos universitarios que el mercado laboral no demanda.

El otro día fui de excursión al monte con uno de esos amigos que no pudieron o no quisieron estudiar el bachillerato y se dedicó a una formación profesional que ahora le permite optar a una jubilación anticipada, muy anticipada, en la que se las prometía muy felices. Bromeé diciendo que tenía mucha suerte y me replicó con sorna y mala uva: «¡¡Pues no haber estudiao!!». Y me hizo pensar.

Seguimos dedicando miles de millones a duplicar enseñanzas sin demanda laboral

Yo no soy un experto en pedagogía y ya he perdido la cuenta de las leyes -llevamos más de una decena- de Educación, pero puedo, como cualquiera, comprobar que han fracasado.

Y acepto mi parte de modesta culpa como profesor asociado en una universidad pública, la URV aquí en Tarragona.

Por eso, me temo que a mis alumnos más prometedores e inquietos les volveré a recomendar este curso que se afilien a un partido para servir a la sociedad en la gestión de lo público, pero también para incorporarse a las redes de influencia que sí reparten buenos sueldos.

Mientras, las tertulias seguirán hablando de la Corona, de la Corina y de las repúblicas y es justo y necesario, pero ninguna de la Formación Profesional, porque hemos convertido la información en un espectáculo. Pero les prometo que a la hora de votar intentaré fijarme menos en el show de la política y más en quienes se han preocupado de la formación profesional.

* Periodista. Lluís Amiguet es autor y cocreador de ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’ desde que se creó en enero de 1998. Comenzó a ejercer como periodista en el Diari y en Ser Tarragona. Acaba de publicar el libro ‘Homo rebellis: Claves de la ciencia para la aventura de la vida’.

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