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¿Y si pitan Els Segadors?

Leo, con estupor, la carta publicada del Sr. Llambrich, al que no tengo el disgusto de conocer, en la que afirma: «Els espanyols haurien d’entendre que polititzar l’esport no és xiular l’himne, sinó posar-lo als partits.» Tal afirmación me parece de un cinismo semejante a la sonrisa que ostentaba el presidente de una parte de los catalanes, el Sr. Mas, dando a entender la satisfacción que la reacción del público le producía.

Mire, Sr. Llambrich, ese derecho a la libertad de expresión al que Ud. apela como gran demócrata que es, se acaba cuando conduce a una falta de respeto a los demás, que es lo que realmente ocurrió. Uno no invita (y me da igual quien invite) a un compañero a sentarse a su lado para reírse en su cara de algo que para él es un símbolo. Pero no se confunda, no es mi objetivo defender al Rey, que estas cosas las lleva en el sueldo. Me estoy refiriendo a un símbolo que representa el ser y sentir de los españoles y de otros muchos catalano-españoles, entre los que me encuentro.

Y termino con dos preguntas muy simples: ¿Cómo reaccionará Ud. el día que100.000 personas piten o se cachondeen cuando suene Els Segadors? Porque tiene que pensar que toda acción desencadena reacción. Si contesta que le molestara, pues aplíquese el cuento. Y la segunda cuestión es que, ya que en su carta da consejos a los españoles, es que Ud. no debe serlo, o le supongo un extranjero, o un catalán que ha ejercido una declaración unilateral de independencia, adelantándose a la historia.

Manuel Vicente Calvo

(Tarragona)

El paro en el mes de mayo

Como era de esperar y siguiendo la rutina de meses anteriores el paro ha descendido en 117.985, circunstancia que han aprovechado desde el gobierno del Partido Popular para lanzar las campanas al vuelo y hasta se permiten la osadía de prometer desempleo cero en tres o cuatro años, casi nada, por prometer que no quede. Lo más lamentable es que desde la oposición, también como cada mes, no se atreven o no quieren pedir al gobierno que razone todos sus logros y sus promesas.

A los clásicos contratos de formación, los desempleados que pasan a jubilación y otros, este mes de mayo de elecciones, se les ha unido la contratación temporal realizada por los ayuntamientos con el fin de atraer el voto.

Por otra parte, se crean muchos empleos, como bien es conocido temporales, media jornada y de remuneración pírrica, todo ello suficiente para que desde el Partido Popular y con el beneplácito de la oposición, nos quieran convencer. Pero hay un hecho que nadie ha cuestionado.

Es fácil leer en la prensa cada día que una empresa multinacional, han presentado un ERE y despiden a la totalidad o gran parte de la plantilla cuyos trabajadores cotizan a la Seguridad Social unos salarios con arraigo y conseguidos por los años 70/80, cuya base de cotización es 5 ó 6 veces superior a los que presumen haber logrado reducir durante este mes de mayo y lo más lamentable es que este colectivo de trabajadores que son despedidos por ajustes en las empresas, muchos o quizás la mayoría sobrepasan los 50 años y el futuro laboral es muy incierto.

Para dar cierto realismo a los números que manejan desde el gobierno podríamos esperar, y el día 25 de junio comprobar de cuánto dinero disponen del Fondo de Garantía de Reservas para hacer efectiva la paga doble de los pensionistas. Si tanto empleo se crea teóricamente no debería hacer falta.

Emili Roca Miguel

(La Nou de Gaià)

El Nàstic y la ciudad: punto y aparte

A cuenta del ascenso a Primera decía el periodista deportivo Tomás Guasch: «Estar en contra del Nàstic es estar en contra de la Humanidad.» Estoy de acuerdo y añado: El grito más emblemático de su afición es el de «Visca el Nàstic i Visca Tarragona» sin alardes –a diferencia de lo que ocurre en otros lares– de querer representar otra cosa que no sea a su ciudad bimilenaria, romana y civilizatoria. Que no es poca cosa.

Sus seguidores entonaron canticos bilingües. Sus jugadores hablaron desde el balcón consistorial en catalán, mallorquín, valenciano, con acento andaluz y un castellano con tonillo de Costa de Ivori pronunciado por quien con su golazo abrió el pasado domingo el camino de la gloria.

La fiesta acabó con un «españolazo» pasodoble. Los que, aprovechando la ocasión, extendieron una enorme estelada en la grada central del Nou Estadi –para que luciera en TV3– no se han enterado ni de lo que acaban de votar los tarraconenses ni de qué pasta está hecha la masa social de un club –este sí– que hasta la fecha no ha dado muestra alguna de sectarismo partidista. Quien mejor que el Nàstic para llevar con orgullo el nombre de una ciudad de la que se nutre y a la que bien se parece un club con historia, neutral y mestizo. Sin pitos ni flautas.

Josep Joan Torres

(Tarragona)

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