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La peatonalización completa del Raval de Santa Anna arrancará este mes y parará durante la Navidad

La parte entre la calle de Santa Anna y la plaza Prim cumple hoy un año sin coches. Negocios del segundo tramo piden que la obra «no se eternice», compensar las pérdidas y activar los bolardos de acceso

| Actualizado a 04 octubre 2022 07:00
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La segunda fase de la peatonalización del Raval de Santa Anna empezará en cuestión de días. La obra cerrará definitivamente al tráfico el tramo entre la calle de Santa Anna y la plaza Catalunya, y también abarca la calle Salvador Espriu. Los comerciantes de la zona esperaban ya ayer a los primeros operarios y cuentan con que las máquinas lleguen alrededor del día 15. Piden que los trabajos «no se eternicen como ocurrió con la primera fase» y urgen a «activar cuanto antes los bolardos para que podamos acceder a descargar».

Fuentes municipales consultadas indican que esta semana se ha previsto una reunión con la constructora adjudicataria del proyecto para fijar un calendario, y que la intervención comenzará este octubre y se pausará durante la campaña de Navidad. «Podía haberse hecho del tirón, sin parar durante la Navidad, porque tener la calle levantada y con lonas no nos favorece y nos va a afectar en rebajas», lamentan algunos de los negocios. El plazo de ejecución es de cuatro meses.

Mientras tanto, ayer mismo se cumplió un año de la peatonalización de la primera fase, que abarca la parte entre la calle de Santa Anna y la plaza Prim. La concejala de Urbanisme, Marina Berasategui, valora que «la transformación del Raval de Santa Anna en zona de peatones nos hace avanzar hacia una movilidad más sostenible». «La apertura de la primera fase ya nos ha permitido visualizar cómo los vehículos ceden protagonismo a los peatones». Berasategui considera que «uno de los éxitos es que la ciudadanía ya ha hecho suyos los nuevos espacios» y opina que «convertir el Raval en una plataforma única, con elementos de mobiliario urbano que han sido diseñados para fomentar su uso por parte de los peatones, ha sido un acierto».

Y es cierto que solo hace falta pasar por el Raval para comprobar cómo los nuevos parklets –las estructuras de madera con vegetación para sentarse– y las sillas han sido bien recibidos y tienen un uso constante. Pero también lo es que los tenderos del entorno denunciaron recientemente incivismo y falta de mantenimiento del Raval y del mobiliario, que se ve deteriorado pese a ser nuevo. El pavimento acumula suciedad que no ha podido desincrustarse, el agua de riego se filtra y cae al suelo y algunas cámaras fueron vandalizadas. El Ayuntamiento indica que esa primera fase aún «se está cerrando». El wifi ya funciona pero la videovigilancia todavía no.

Sin embargo, las obras de la segunda mitad del Raval de Santa Anna, todo el restante hasta la plaza Catalunya, ya están a punto de empezar. En ese ámbito hay abiertos, a día de hoy, cerca de 25 negocios. Uno de ellos es la Matalasseria La Glòria, desde donde reclaman que «las obras empiecen ya y se hagan pronto, que no se eternicen como en la primera parte». En el establecimiento, que mueve artículos de gran volumen, se quejan de que «hasta ahora, más o menos podíamos descargar, y ese era el acuerdo, pero dejaron de retirar las vallas y han colocado bolardos laterales que no nos dejan pasar». «Algunos colchones tengo que irlos a buscar al Santuari», exponen, y piden «que se activen los bolardos para poder entrar y salir con tranquilidad».

¿Quién podrá entrar y quién no?

El Ayuntamiento concreta que todo el sistema TIC para el control del tráfico, con lectores de matrículas y bolardos automáticos, se pondrá en funcionamiento una vez que acaben los trabajos de la segunda fase. Actualmente, «se está trabajando en horarios, zonas y en cómo gestionar las solicitudes de acceso» que se vayan a producir. Los propios comerciantes señalan que «los vecinos también lo están pasando mal con esto» porque «se ven obligados a circular como pueden por calles donde hay terrazas».

Por su lado, en otro local, Rètols Prieto, sostienen que «es de cajón que lo mejor habría sido programar las obras de continuo, de una sola vez». «Si no se ha llegado a tiempo a hacerlas en verano, no tiene demasiado sentido comenzar ahora y parar en Navidad dejando todo aquí», añaden, y detallan que «habría sido mejor esperar a enero y ponerse a ello». En general, la peatonalización en sí se ve ya como «algo hacia lo que vamos, y le damos un voto de confianza a ver qué tal». Sin embargo, no todos piensan lo mismo. Desde Eurofinques habrían querido «que pudieran seguir pasando coches».

En Vintage Shop, comercio de moda, preocupa que «durante meses la calle va a estar en obras y la gente, sin pasar». Critican que «es seguro que eso nos va a generar pérdidas, pero nadie va a cubrirlas». Y destacan que «aunque en Navidad se paralice, luego vienen las rebajas y eso se verá afectado». «Si hay que pasar un calvario para peatonalizar, que se quede como está», concluyen.

Nueva iluminación para el museo

Las obras de la segunda fase se adjudicaron a la empresa García Riera por 721.890,99 euros IVA incluido. En principio, la reforma seguirá la línea de la que se llevó a cabo entre la calle de Santa Anna y la plaza Prim, también en cuanto al mobiliario; parklets, sillas, bancos y papeleras, mesas y aparcamientos para bicicletas.

El alumbrado público se renovará y se instalarán cuatro grandes focos frente al museo. Se mantendrá el arbolado existente. En la calle Salvador Espriu, donde se debería seguir permitiendo el paso de vehículos hacia el parking que hay, las diferentes áreas se separarán con jardineras y se colocarán juegos tradicionales que irán directamente incrustados en el suelo.

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