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La caja que detecta el cáncer

La ingeniera biomédica de Vallmoll Judit Giró aspira a revolucionar la medicina con un dispositivo que diagnostica el tumor a través de la orina

| Actualizado a 06 noviembre 2022 13:13
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Todo comenzó con un perro, Blat. Un profesor en la Universidad de Barcelona habló a sus alumnos de un estudio en el que el animal era capaz de detectar si alguien tenía un cáncer de pulmón con solo oler su aliento. Fue casi una revelación para Judit Giró (Vallmoll, 1996). «Este descubrimiento marcó una nueva meta: usar mi ingeniería para reproducir la fisiología del perro en un microprocesador y un par de sensores», rememora ella.

En esa mezcla entre la inteligencia artificial y natural esta joven ingeniera biomédica ha encontrado un filón para lanzar su carrera de inicio fulgurante. «Creo que los grandes descubrimientos ocurren cuando los humanos aprenden sobre biología y la modelan a través de hardware y software», indica.

Aquello acabó siendo un trabajo final de grado, pero no quedó ahí. Cursó un máster en la Universidad de California, indagó a nivel clínico y detectó una cierta frustración entre el personal médico, por sentir que no estaban dando suficientes herramientas adicionales a los pacientes para atajar el cáncer de mama.

$!Judit Giró (centro), junto a su equipo. Foto: Blue Box

Toda esa aventura acabó dando forma a The Blue Box, una ‘startup’ que también es un dispositivo revolucionario: bastará con introducir una muestra de orina en el interior de la caja para saber, en cuestión de minutos, si se sufre cáncer o no. Será similar a un test de embarazo. La reacción de unos sensores enviará la información al móvil con bluettooth y de ahí a la nube. «Estamos en proceso de desarrollo, aún lejos de tener el proyecto en el mercado. Detectamos el 95% de los casos cuando el cáncer está avanzado pero solo el 65% de los que están en esa fácil inicial. Estamos en las últimas fases para que ese nivel sea más alto y poder usarlo en la práctica clínica», cuenta.

El Sant Joan y el Joan XXIII prueban ahora un prototipo que acumula premios internacionales

En cinco hospitales, entre ellos el Joan XXIII de Tarragona y el Sant Joan de Reus, sondean muestras para intentar calibrar y afinar un aparato que «en el mejor de los casos saldría al mercado en 2024». «Estamos preguntando a médicos cómo podríamos mejorar la tecnología», dice Judit, entusiasta de la ciencia y la divulgación (ha participado en charlas TEDx) y más apasionada de las matemáticas que de la biología. Un hito anterior en el camino lo había puesto, curiosamente, otro profesor, en este caso de Biología. Corría 2013 y Judit atendió a una clase de cómo el cuerpo humano convierte una miga de pan en 265 kilocalorías sin apenas pérdida de energía.

La lección de las mitocondrias

Giró, entonces todavía adolescente, quedó embelesada sobre cómo las mitocondrias son capaces de realizar ese proceso trabajando «con una eficiencia que ninguna máquina diseñada por humanos ha logrado o es probable que logre». «Esta lección despertó en mí cierta fascinación que todavía me asombra, pero también me condujo a una cierta frustración por la naturaleza impredecible de la biología», se sincera. ¿Dónde estaba la solución a esa disyuntiva? «En la ingeniería biomédica, porque tenía que haber una manera de explicar la biología humana con las matemáticas».

«Ojalá llegue pronto ese momento en el que más mujeres puedan evitar un diagnóstico avanzado», dice Judit Giró

También le motiva contribuir al avance médico con una incidencia tan directa en los pacientes. «Estaríamos hablando de una segunda prueba, una capa de protección adicional que se haría en los hospitales, como complemento a la mamografía. Pero es importante tener esta tecnología, porque hay muchas mujeres jóvenes que no están incluidas en los programas de salud. También hay pechos que, por la densidad de sus tejidos, no tienen una buena lectura en la mamografía».

Un método barato y fácil de usar

Judit, cuya madre también enfermó de esta dolencia, tiene claro que «existe una necesidad real y urgente de un nuevo método de detección del cáncer de mama, que no sea invasivo, de bajo coste y fácil de usar». Sueña Judit con ese escenario a largo plazo en el que «cambie la forma que tiene la sociedad de luchar contra el cáncer de mamá y asegurar que más mujeres puedan evitar un diagnóstico avanzado, ojalá pueda llegar pronto ese momento».

$!Judit Giró, trabajando con su dispositivo. Foto: Dyson

Culminará así un proceso que no deja de recibir reconocimiento. Ha sido la primera española en ganar el concurso James Dyson Award, que impulsa a jóvenes estudiantes de ingeniería. Blue Box fue elegida entre las 20 ‘startup’ más disruptivas del mundo y el dispositivo fue presentado en el Mobile. «Todo esto nos hace sentir orgullosos pero la verdadera satisfacción vendrá cuando haya médicos que puedan utilizar este método», apunta. El honor también le llega desde casa. En 2021 recibió el Premi a la Recerca, Innovació i Creativitiat de la Cambra de Comerç de Valls. También logró una beca de la Diputació de Tarragona.

Judit es ambiciosa y aspira a más investigaciones, partiendo de enseñanzas y aprendizajes concretos. Las claves que le dieron un día el perro Blat o unas migas de pan también le cautivaron en el libro Biofísica, de Roland Glaser. Ahí leyó que «un salmón nada río arriba con mayor eficiencia que cualquier navío jamás construido por humanos». Esa frase, obvia e inocua en apariencia, fue otro punto de inflexión que luego le llevó al perro y a copiar su corteza olfativa; como la tendencia histórica de diagnosticar la diabetes no controlada a través de un sabor dulce en la orina. Ese es su sino y su método de éxito, donde la tarraconense se desenvuelve aprendiendo de la biología para hallar respuestas, casi como una visionaria.

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