Internacional
¿Por qué Trump quiere Groenlandia? Así lo ven los expertos de la URV
La gran isla helada es un lugar codiciado por sus minerales estratégicos y sus rutas marítimas. Varios profesores de la Universitat Rovira i Virgili creen que no habrá compra ni anexión por parte de Estados Unidos, sino acuerdos de explotación

La bandera de Groenlandia ondea frente a una estatua de Hans Christian Andersen, en Copenhague, la capital de Dinamarca.
Groenlandia, un territorio inhóspito y difícil para la vida, es un codiciado objeto de deseo para Trump. ¿Pero por qué es estratégica Groenlandia? ¿Y por qué ahora? Alfonso González, profesor del área de Derecho Internacional Público y Relaciones Institucionales en la URV, considera que la región, perteneciente a Dinamarca, «es clave desde el punto de vista de recursos naturales y del eje de circulación de barcos con mercancías, porque hay recursos que se están empezando a explotar y con el deshielo del Ártico el paso de buques ha mejorado muchísimo».
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González, especializado en el marco jurídico internacional de seguridad y defensa, considera que EEUU ha visto el lugar como «un emplazamiento muy importante», que el país «ya quiso comprar en su momento cuando se hizo con Alaska». El docente de la URV reconoce que la compra de territorios puede sonar extraña hoy en día pero ha sido algo muy habitual a lo largo de la historia y entronca a la perfección con la ideología de Trump: «Su manera de hacer política es muy similar a llevar una empresa. Es como hacer una OPA, una oferta de compra y, si no, amenazas con una anexión militar. Todo eso choca con la diplomacia internacional».
El petróleo pero, sobre todo, las deseadas tierras raras son la gran atracción de Groenlandia. Maria Llop, catedrática de Economía de la URV, apunta que «si Venezuela es estratégica por tener las reservas más importantes de petróleo, y además denso y con unas características concretas para producir diésel y asfalto, en Groenlandia es una cuestión más de minerales». En todo caso, Llop identifica estas políticas por la apuesta reconocida de Trump «por los hidrocarburos». González argumenta que «Estados Unidos está haciendo una cruzada contra las energías no contaminantes y apuesta por el petróleo y el gas, de ahí que desde esta perspectiva sea importante mantener ese control».
"Groenlandia es clave por los recursos naturales y por el deshielo del Ártico y las vías marítimas", describe el profesor de la URV Alfonso González
¿Qué puede pasar a partir de este momento? ¿Es probable una intervención forzosa como la de Venezuela? González señala que «ahora se abre un periodo de negociaciones entre Dinamarca y Estados Unidos sobre vender o no, y acerca de las alternativas».
Explotación sin cesión
En un abanico de proyecciones, con la compraventa en un extremo como opción y la anexión por la fuerza en el otro, este docente apuesta por la vía del medio: «Puede ser que se acepte que empresas americanas exploten recursos sin ceder la soberanía. Visto cómo actúa Estados Unidos, nunca se puede descartar la anexión militar». Por el camino, «mientras no se llega a un acuerdo, aumentará la tensión dialéctica y es probable que se genere una crisis a nivel de OTAN».
Las implicaciones de ese acercamiento norteamericano pueden ser profundas. Antoni Pigrau, catedrático de Derecho Internacional Público en la URV, parte de esa «acción claramente ilegal contraria a todos los principios» cometida por Trump en Venezuela para advertir de que «la UE, que hasta ahora ha tenido una respuesta muy débil, haría muy bien en tomarse en serio las amenazas respecto a Groenlandia».
"La UE haría muy bien en tomarse en serio las amenazas", sostiene
Antoni Pigrau,
catedrático
de Derecho Internacional
en la URV
El horizonte es incierto y lleno de estupefacción. González recuerda una paradoja: «Durante muchos años Dinamarca ha confiado ciegamente su seguridad a la OTAN y a EEUU, hasta el punto de que, cuando en 1992 se ratifica el tratado de Maastricht, los daneses ponen como condición que no se les obligue a participar en la política de la UE en ese ámbito porque su seguridad se garantizará en el marco de la OTAN y de EEUU, que ahora es la principal amenaza».
Pigrau incide en que «la política exterior de Trump es un peligro, en la medida en que se siente el rey del mundo, tiene los medios para hacer lo que quiera y está planteando un cambio en la forma de funcionar del planeta».
«La tentación de Groenlandia es alta, porque tiene multiplicidad de recursos, todavía desconocidos», confiesa Pigrau. Cualquier acción allí haría entrar en crisis a la OTAN y pondría en aprietos a una UE ya muy debilitada, como señala el propio Alfonso González: «La Unión Europea está centrada en el mantenimiento de su estado del bienestar, muy costoso, y todo en un contexto en el que pierde capacidad económica, con deslocalización de empresas, la liberalización del comercio internacional y la dependencia energética. A eso se suma ahora la amenaza de Estados Unidos».
Ese estado del bienestar de los propios inuits es el que está en juego. El pueblo groenlandés (apenas 58.000 habitantes, como la suma de Cambrils, Salou y Altafulla) no tiene apego sentimental ni a América ni a Europa, pero sí disfruta de ese modelo social del viejo continente que perdería bajo un dominio yanqui. «No quieren un sistema en el que vengan empresas privadas a explotar recursos y que eso no revierta en políticas públicas», añade González.
Un escenario "negro"
Tanto Pigrau, que vislumbra un escenario «negro» en términos de estabilidad internacional, como González, son críticos con el papel endeble de una UE incapaz de ejercer un contrapeso, pero ven factible esa solución intermedia de la que hay un precedente reciente. «Quizás veamos una implantación de empresas norteamericanas sin perder soberanía. Es lo que ha pasado en Ucrania. Cuando Estados Unidos amenazó con retirar la ayuda militar para hacer frente a la invasión rusa, Zelenski llegó a un acuerdo con los americanos para la explotación de las tierras raras del país», zanja González.
Algo así contentaría a Trump en su carrera por plantarle cara al liderazgo comercial de China y en su filosofía de gestionar Estados Unidos como una empresa.