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    ¿El cambio climático hará la vida aún más cara?

    Comida, seguros, condiciones laborales, tormentas, incendios, factura de la luz y salud: el cóctel que amenaza con vaciar aún más los bolsillos de los tarraconenses

    25 septiembre 2023 14:56 | Actualizado a 27 septiembre 2023 06:00
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    Se rompió la hucha y se abrió la caja de pandora. Con el ocaso de la pandemia, llegó la guerra y muchos tarraconenses tuvieron que destinar el poco dinero que habían ahorrado para hacer frente al precio de los combustibles, la comida y la luz. Por no hablar del coste de la vivienda, con alquileres y tipos de interés por las nubes.

    La inflación volverá a estabilizarse. De hecho, durante verano ha dado muestras de ello. No obstante, las previsiones del centro de análisis Funcas no son optimistas: el incremento no volvería a bajar del 3% interanual hasta el mes de octubre del próximo año 2024. Las cosas pintan algo mejor por lo que al IPC subyacente se refiere, que, según los mismos vaticinios, irá desescalando progresivamente.

    Ya hay consecuencias

    Sin embargo, hay un nuevo peligro en el horizonte –y no tan en el horizonte–. El cambio climático ya está mordiendo y quemando bolsillos. Las olas de calor no serán flor de un día. Tarragona tendrá en 2050 la temperatura de Cádiz y las consecuencias pueden tener un gran impacto ambiental, económico y social.

    Un informe del Banco Central Europeo (BCE) desgrana que España es uno de los países europeos más afectados de forma negativa por el cambio climático. El BCE concluye que las tasas de inflación españolas son las que más sufrirán y que el precio de los alimentos podría llegar a subir casi cuatro puntos interanuales. Conviene destacar que son previsiones pesimistas y que no tienen en cuenta las posibles medidas que el humano podría tomar para mitigar el efecto.

    Menos producción de alimentos y más cara

    Una de las consecuencias más visibles es la sequía. Tarragona encadena ya dos años sin lluvias abundantes y con cosechas pobres, cosa que está provocando que la comida sea más cara.

    El responsable de agua en el Baix Camp de Unió de Pagesos, Josep Z. Ferré, expone que «la falta de riego ha hecho que haya menos producto y que el poco que hay sea más caro».

    Los episodios de fuertes tormentas e inundaciones también se giran en contra de las cosechas y pueden hacer que caiga la productividad y suban los precios. Otro sablazo.

    Dietas menos saludables por la subida de precios

    A propósito de la inflación y de la sequía, pueden aparecer más consecuencias de tinte negativo. Por una parte, algunos ciudadanos optan por adquirir productos menos saludables, menos frescos y más económicos.

    De hecho, la comida menos sana siempre ha sido más barata para incentivar su compra. Según datos del Ministerio, de Agricultura, Pesca y Alimentación, el consumo de carne en abril se redujo un 7,4% respecto al mismo mes de 2022. La pesca cayó un 12,2% y las frutas frescas un 9,2%.

    Los que más se ven afectados son los productos que son más saludables, lo que puede repercutir en la de salud.

    Incendios más intensos y tormentas más peligrosas

    Cuanta menos lluvia, más peligrosos pueden ser los incendios. El jefe del área regional del cuerpo de Agents Rurals en Tarragona, Cándido Rincón, ya avisó de que «nunca se había visto un episodio de calor así».

    Por otra parte, cuanto mayor sea el calor, más humedad se calienta y más extremas son las precipitaciones y las inundaciones, que pueden afectar a zonas que no tengan capacidad económica para sobreponerse.

    De cualquier forma, habrá que incrementar los recursos que se destinan para prevenir y actuar ante este tipo de desastres.

    Más aire acondicionado por la subida de la temperatura

    La dinámica general debería ser utilizar menos el aire en invierno y más en verano. «Depende de en qué zona: los países del norte consumirán menos, mientras que, en el sur, hará aún más calor en verano y seguirá haciendo frío en invierno», indica Laura Presicce, profesora de Dret Administratiu en la URV e investigadora del CEDAT.

    El autoconsumo podría causar que el coste bajara, pero «hay déficit de personal cualificado», explica el gerente de Instal·lacions Miró y presidente del Gremi d’Instal·ladors del Tarragonès y de la FIPTA, Josep Miró.

    El coste de los percances atmosféricos se dispara

    La incertidumbre climática también afecta y afectará al bolsillo: el coste medio de siniestros climáticos ha subido un 47% desde 2017 en Tarragona: de 1.770 euros a 2.606, según la Unión Española de Entidades Aseguradoras (Unespa).

    Este documento señala que la demarcación es la segunda de España en la que el coste medio es más alto y que, con un 54%, está entre las regiones con más probabilidad de que ocurra un percance.

    Muchas de estas catástrofes son producto del cambio climático y de sus consecuencias. Si las previsiones de los expertos se cumplen, este tipo de episodios aumentarán a medida que pasen los años.

    Problemas de salud si se trabaja en la calle a pleno sol

    Las restricciones horarias impuestas por el Gobierno muestran que el trabajo a la intemperie es cada vez más peligroso.

    «La ley de prevención de riesgos laborales debería actualizarse», admite el secretario general de la UGT en Tarragona, Joan Llort, quien advierte que aún hay naves con uralita: «El calor se multiplica».

    Esto puede provocar que crezcan los costes empresariales al tener que gastar más energía. Además, también puede repercutir en la salud y en la productividad de muchos trabajadores que están al sol.

    ¿Los turistas se alejarán de la Costa Daurada por el calor?

    ¿Qué pasará con el turismo ante el cambio climático? La Comisión Europea ha elaborado un informe que expone que Tarragona podría perder alrededor de un 5% del turismo en un escenario grave.

    El portavoz de la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de la demarcación de Tarragona (FEHT), Xavier Guardià, asegura que «hay que avanzar para ser más sostenibles». «No obstante, creo que es muy difícil que destinaciones muy solicitadas, como la costa tarraconense, dejen de ser importantes, otra cosa es que, a lo mejor, si en agosto hace muchísimo calor, el turista, si puede, opta por venir en septiembre». Recalca el «si puede», ya que agosto suele ser el mes en el que más personas disfrutan de sus vacaciones.

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