La moda de los gofres con forma de pene llega a Tarragona

Tendencia. Los dulces con aspecto de genitales triunfan entre los jóvenes, que suben fotos a las redes sociales, pero también gustan a gente mayor y a familias con hijos

| Actualizado a 05 enero 2022 06:34
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En ciudades como Barcelona ya hace años que está consolidada una moda, cuanto menos curiosa, principalmente entre el público joven: merendar gofres con forma de pene y de vagina. Una tendencia que ha llegado hace poco a Tarragona, con la apertura este pasado mes de diciembre de dos negocios, la Pollería de Tarragona, en la Rambla Vella, y la Puntita Dick Waffle, en la Baixada de la Peixateria. 

Los adolescentes son la principal clientela de estos locales, pues además de merendar aprovechan para hacer postureo y compartirlo en las redes sociales. No obstante, es una comida que gusta a gente de todas las edades. Así lo aseguraba ayer al Diari Pol Tomàs, de la Pollería de Tarragona, que decía que «el público es muy diverso, jóvenes pero también abuelas de 80 años y les gusta mucho, vienen y esto es un cachondeo».

Tomàs cuenta que «abrimos el pasado 4 de diciembre porque se trata de una moda que ya está en toda España y aquí no había ninguna tienda, y decidimos aventurarnos», y añade que «la gente está contenta porque muchos esperaban tener una pollería en la ciudad y así no tener que ir hasta Barcelona o Sitges». El trabajador del negocio de la Rambla Vella comentaba que «los clientes vienen para pasar un rato divertido y a la vez comer un dulce que está bueno» y celebraba que «estamos muy contentos con la respuesta de la gente, que nos escribe por Instagram diciendo que les gusta mucho». 

El conocido en inglés como dick waffle es básicamente un gofre al que se le da forma de pene o de vagina con una gofrera, que luego se puede bañar con chocolate caliente y se le pueden añadir toppings de todo tipo como galleta oreo, filipinos, kinder bueno, coco rallado o almendra, fresa o mango, entro otros.  Los también llamados pollofres tienen un precio que suele rondar entre los 3,50 y los 5 euros.

Por su parte, Guillermo Montiel y Pol, propietarios de la Puntita Dick Waffle, explicaban también que la abrieron tras ver que en otras ciudades había pollerías: «Es un producto bueno, que se vende, y hemos abierto aquí en la ciudad y la verdad es que estamos muy contentos, a la hora de merendar se forman colas cada día». En este sentido, Pol destacaba la importancia del trato, «que cuando viene la gente se eche unas risas y hagamos bromas».

Finalmente, en relación al público, decía que «la mayoría son gente de nuestra edad pero tenemos clientes de todo tipo, desde padres con sus hijos hasta personas mayores», y añadía que «nos compran muchas para despedidas de solteros, para hacer un pastel de cumpleaños gracioso o para hacer la broma en la oficina». 

Eduard Pahissa y Marina López pasaron a merendar ayer por la tarde por La Pollería, y el chico aseguraba que «conocí esta tendencia en Barcelona y vimos que habían abierto una aquí y hemos venido, y la verdad es que esta muy bien sobretodo por la simbología, para romper tabúes y que la gente abra la mente». Por otro lado, Alba Saladié, Lia Pereira y Laura Armengou fueron a probar este tipo de repostería a La Puntita Dick Waffle, y creen que tiene éxito porque «es algo diferente, te puedes comer un gofre normal o uno como éste, para la foto, mandarla y hacer la broma». 

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