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    Tarragona recicla menos de la mitad de sus residuos

    La demarcación registra un 42,98% de recogida selectiva, un dato que ha crecido un 7% en una década. Europa dictamina que, en 2025, cada localidad debe alcanzar, al menos, el 55%

    30 julio 2023 16:05 | Actualizado a 31 julio 2023 20:00
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    Durante todo el año 2022, se generaron en la demarcación de Tarragona un total de 487.377 toneladas de residuos, 21.186 de las cuales eran runas, que, desde el año 2020, no se contabilizan dentro de la recogida selectiva de residuos municipales. Con lo cual, para ser más exactos, la cantidad de basura generada que pudo ser reciclada fue de 466.190 toneladas.

    Se separaron 200.376, divididas en diferentes grupos: 175 de autocompostaje, 51.914 de materia orgánica, 25.351 de poda y jardinería, 27.167 de papel y cartón, 22.675 de vidrio, 23.253 de envases ligeros, 39.973 de residuos voluminosos y madera, 5.095 de aparatos eléctricos y electrónicos, 1.063 de ferralla, 327 de aceites vegetales, 2.215 de textil, 236 de pequeñas cantidades y 930 de otros residuos. En el conjunto de Catalunya, se generaron 3.838.900 toneladas, de las cuales se reciclaron 1.740.360 –un 45,3%–. «Siempre se puede mirar el vaso medio lleno o medio vacío; en todo caso, Catalunya no alcanza los niveles de reciclaje estipulados por la Unión Europea, que pedía que, en 2020, se hubiera llegado a un 50%», expone el director de la ARC, Isaac Peraire. «Tenemos el reto de mejorar los registros actuales», añade.

    «Las grandes ciudades deben impulsar la recogida selectiva», Isaac Peraire, director de la ARC

    La evolución en las dos últimas décadas ha sido significativa. En el año 2000, primero en el que se registraron datos por parte de la ARC, el reciclaje en la demarcación apenas alcanzaba el 11%. Por aquel entonces, los residuos generados rozaban las 380.000 toneladas, de las que se reciclaban alrededor de 40.000. Cada año ha ido aumentándose el porcentaje de reciclaje. En 2010, el dato ya estaba sobre el 37%, con lo cual, el ritmo de crecimiento se ha ralentizado últimamente. En 2019, se llegó al 39% y, desde entonces, se ha aumentado un punto porcentual por año.

    Por comarcas, la Conca de Barberà es la que, en los últimos dos años, encabeza Catalunya como la que más recicla. El crecimiento ha sido prodigioso: si bien, en 2019, registraba una separación del 49,62% de sus residuos, en 2022, estuvo en un 77,24%. «La Conca aplica un modelo de alta eficiencia basado en el ‘porta a porta’ y que tiene como complemento los contenedores cerrados o las áreas de aportación de residuos, además de llevar a cabo una buena estrategia de comunicación», analiza Peraire.

    El Lluçanès es la segunda comarca que más recicla, con un 72,31%. Por lo que a Tarragona respecta, la Terra Alta es el segundo territorio con un registro más elevado (61,41%). También se encuentran por encima de la mitad de residuos reciclados el Priorat (58,92%) y la Ribera d’Ebre (56,96%). En la otra cara de la moneda, se sitúan el Baix Ebre (48,41%), el Montsià (44,87%), el Alt Camp (43,58%), el Baix Camp (43,30%), el Tarragonès (39,01%) y el Baix Penedès (37,66%), que, por otra parte, es la tercera comarca catalana que menos recicla, después de la Cerdanya (27,13%) y la Vall d’Aran (33,82%).

    Los pueblos, aventajados

    Analizando al detalle los municipios de la demarcación, Móra la Nova es el que más recicla, con un 87,36% de recogida selectiva, y Creixell, el que menos, con un 18,13%. Las principales ciudades, Reus y Tarragona, están en un 36,99% y 36,79% respectivamente. Para 2025, la Unión Europea establece que todos los municipios deberían llegar al 55% y, en 2030, al 60%.

    Si se tienen en cuenta todos los municipios de Catalunya, el que más recicla es Vilablareix, un pueblo situado en la comarca del Gironès, que registra un 92,61%. Móra la Nova ocuparía, en esta lista, la decimoséptima posición. Mirando por lo bajo, Fígols, localidad del Berguedà, es la que menos recicla, con un 9,72%. Creixell aparece como la cuarta población catalana con peor índice.

    El Baix Penedès es la tercera comarca de todo el territorio catalán que menos porcentaje recicla

    «Nos encontramos con que los 23 municipios con más de 50.000 habitantes tan solo han aumentado un 3,5% en el último lustro, mientras que las localidades de menos de 50.000 habitantes han subido un 6,6%», explica Peraire. «La estrategia pasa porque las grandes ciudades impulsen la recogida selectiva de alta eficiencia», añade. Hay también excepciones que escapan a la dinámica general: grandes municipios con datos mucho mejores que algún pueblo pequeño.

    Actualmente, el modelo que mejores resultados ofrece es el ‘porta a porta’, instaurado en más de 300 municipios de Catalunya. No obstante, los contenedores inteligentes también están funcionando correctamente. A grandes rasgos, cada municipio es el responsable de establecer su propio camino, más allá de la legislación vigente. Las grandes ciudades tienen más herramientas y las pequeñas una mayor facilidad de organización. En palabras de Peraire, «las capitales de demarcación ya están dirigiendo estrategias para mejorar su sistema de reciclaje, es imprescindible que lo hagan».

    «Las tres grandes áreas que la ARC pretende impulsar, a través de las subvenciones, son el soporte en el ámbito político, a nivel económico y también técnico», indica el director de la Agència, quien argumenta que «la población está cada vez más comprometida» e insiste en que «el mejor residuo es aquel que no se genera» y, por lo tanto, apuesta por la prevención.

    «La tasa por generación de residuos busca ‘castigar’ a los que separan menos residuos», Aitana de la Varga, profesora en la URV e investigadora del CEDAT

    La legislación existente

    Lo que establece el mínimo porcentaje de recogida selectiva que los países de la Unión Europea deben cumplir es la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y el Consejo. «Esta norma también ofrece algunas recomendaciones para los países miembros», confiesa Aitana de la Varga, profesora del Departament de Dret Públic de la URV e investigadora del Centre d’Estudis de Dret Ambiental de Tarragona (CEDAT). El Estado español, además, dispone de la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC) y de la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que incluye las medidas dictadas por Europa. Dicha Ley impone que, en 2025, todos los Ayuntamientos tendrán que recoger los residuos textiles de forma separada, además del aceite de cocina usado en los hogares.

    La nueva ley catalana, que, según la Generalitat, «está ultimándose», obligará a los municipios a adherirse a alguno de los modelos de eficiencia existentes e incluirá la llamada ‘tasa por generación’: que pague menos quien más recicle. «La Llei 16/2017, de l’1 d’agost, del canvi climàtic, impulsada por la Generalitat, ya contemplaba la reducción de generación de residuos al máximo», expresa de la Varga. Y, de hecho, el artículo 11 de la norma estatal indica que «las entidades locales establecerán, en 2025, una tasa que permita implantar sistemas de pago por generación y que refleje el coste real de las operaciones de recogida, transporte y tratamiento de los residuos». En palabras de de la Varga, «el objetivo es ‘castigar’ a los que más generen».

    «La nueva legislación está yendo tarde y, aunque es cierto que Catalunya aventaja al Estado, hay cosas que no funcionan del todo bien», añade. La reutilización de los materiales es prioritaria, para que así se reduzca la producción. Por ello, se exige que los plásticos cada vez tengan más porcentaje de material reciclado en su composición. De esta forma, la economía circular será cada vez más protagonista en Catalunya.

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