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La digitalización en las aulas, una tarea que sigue pendiente

Tan solo el 10% de centros educativos cuenta con elementos tecnológicos en sus aulas

Celia Alonso

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El 95% de jóvenes usa Internet para encontrar vídeos informativos. FOTO:EFE

El 95% de jóvenes usa Internet para encontrar vídeos informativos. FOTO:EFE

El uso de tecnología en las aulas se ha disparado con la llegada de la pandemia de Covid-19. Sin embargo, esta era una realidad que ya se venía desarrollando durante los últimos años. Las nuevas tecnologías son una herramienta imprescindible para motivar el aprendizaje de los alumnos, en todos los niveles educativos, eso está claro. Desde el uso del ordenador y las pizarras digitales hasta la robótica, pasando por el desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles, la tecnología se ha colado en las aulas con fuerza desde tiempo. El uso de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y de las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento) es fundamental.

Y es que, la llamada educación 3.0, presenta algunos retos que deben ser estudiados para conseguir convertir la tecnología en una aliada del sistema educativo y no en una distracción. De la misma forma que en muchos otros campos, la digitalización puede convertirse en un escollo si no se tienen los medios o conocimientos necesarios para usarla de forma correcta. 

El primer problema se presenta a la hora de dotar al aula de todos los elementos necesarios para incorporar la tecnología. El uso de herramientas digitales supone una inversión importante para los centros educativos, pues además de los propios dispositivos, se debe contar con una red que pueda soportar la conexión de muchos alumnos y docentes de forma simultánea. Inger Enkvist, catedrática emérita de Literatura Española en la Universidad de Lund y autora de distintos estudios sobre educación, ya avisaba en 2018 de la importancia de este aspecto: «comprar ordenadores conlleva una gran inversión. En Suecia llevamos veinte años con la tecnología dentro de las aulas y no es seguro aún que este haya sido un dinero bien invertido».

Las matriculaciones en carreras técnicas han caído un 20% en los últimos años

Un argumento que viene respaldad por el propio Ministerio de Educación español que, en su informe ‘Programación, Robótica y pensamiento computacional en el aula’, reconoce que, a pesar de que el 95% de los jóvenes usa Internet para encontrar vídeos informativos o que más del 60% de los niños entre 10-15 años tiene móvil, únicamente el 10% de los centros cuenta con dispositivos digitales en las aulas.

Por otro lado, encontramos la falta de conocimiento sobre estas tecnologías, tanto por parte de los alumnos como de los docentes. Según el estudio de Fundación Telefónica ‘Sociedad Digital en España 2019’, en una sociedad en la que la digitalización de todas las actividades cotidianas crece de forma imparable, la falta de capacitación digital puede convertirse en un factor de exclusión social. Esta situación se agrava si la empleabilidad de las personas depende cada vez más de su nivel de capacitación digital. Fomentar las vocaciones STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, por sus siglas en inglés) es una labor compleja y urgente, ya que los últimos datos disponibles del Ministerio de Educación reflejan que el número de matriculados en carreras técnicas como ingenierías y Arquitectura ha descendido un 28 % en los últimos años.

Adiós a la tiza y el borrador

Uno de los elementos digitales que mejor se ha adaptado a las aulas es la pizarra digital, que ha reemplazado al formato tradicional en la mayoría de los centros. Desde Lami-Rotil, una empresa de Valls que se dedica a fabricar estas pizarras, explican: «La pizarra digital reina en las nuevas aulas desde hace muchos años. La mayoría de escuelas optan por la pizarra de acero vitrificado convertible en digital (sirve tanto para escribir con rotulador como para proyectar los contenidos de un ordenador)».

Educación 3.0

El aula invertida o ‘flipped clasroom’ 
Para dar apoyo y sentido a la irrupción de estas nuevas tecnologías, el mundo de la educación ha creado vías mediante las que sacar el máximo provecho a estos elementos. Una de las metodologías que más se está extendiendo por Europa es la llamada ‘aula invertida’. Esta forma de dar clase se basa en el propósito de que el tiempo en el aula debe aprovecharse al máximo, por lo que huye del estereotipo del profesor explicando desde la tarima mientras los alumnos escuchan.  Para implementar este modelo de educación, las nuevas tecnologías son grandes aliadas. Y es que, gracias a Internet, el profesor o profesora puede hacer llegar los recursos a sus alumnos y estos pueden descargarlos y preparar el temario en casa. En este tipo de educación es frecuente la escucha de podcasts o la colaboración de los alumnos a través de herramientas online. Por ello, es común el uso de ordenadores, tablets o teléfonos móviles.

Los expertos han comprobado que las nuevas generaciones, nativas ya en el uso de tecnología, se muestran más predispuestas a aprender viendo un vídeo que leyendo material escrito.

Control

¿Cómo poner límites a Internet?

Quizá uno de los debates que más preocupa a los padres es el control del uso de esta tecnología. Si bien en la vida privada existe el ‘control parental’, una herramienta que permite a los adultos establecer límites a lo que consumen los menores en Internet, en el aula este seguimiento se hace más complicado. 
Para dar respuesta a este tipo de dudas nace Gatchan Telecom, empresa de telecomunicaciones que garantiza un entorno digital seguro para los más jóvenes, ofreciendo servicios de telefonía e Internet diseñados y dirigidos para niños y niñas. Su portavoz, Meritxell Plana, explica: «Nosotros ofrecemos a las escuelas la posibilidad de tener un router exclusivo para los alumnos en el que se puedan establecer límites de uso. Este servicio permite a los centros educativos asegurarse de que sus alumnos no acceden a ninguna página con contenidos para adultos y, además, también se pueden establecer límites horarios en el uso de ese Internet. Es decir, que solo se pueda usar en el horario escolar o que funcione de lunes a viernes, solo por las mañanas o por las tardes...».

Desde Gatchan también destacan que esta modalidad de conexión hace viable también el control sobre los dispositivos personales de los alumnos y no solo los que pertenecen a las escuelas. «Hay que tener en cuenta que el 80% de los adolescentes tienen teléfonos móviles personales y a muchos padres les preocupa  lo que los menores puedan hacer con esos dispositivos. Por ello, en Gatchan optamos por poner el control directamente en la red wifi, así no solo estan protegidos los dipsoitivos del colegio sino todos los que se conecten a ese router», afirma Plana. Aunque ya hay colegios que se han interesado por esta tecnología, las retincencias son aún visibles en muchos centros. «Hay colegios que se están interesando en la tecnología de Gatchan, pero muchos aún dudan en dar el paso por la olbigación de tener  dos routers distintos, uno con control parental y otro para el uso interno del centro ».
 

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