Los desafíos de los Family Office en España

El principal activo en el que invierten los Family Office es el sector inmobiliario

Fernando Vázquez (Socio responsable de Empresa Familiar de Deloitte)

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Los desafíos de los Family Office en España

Los desafíos de los Family Office en España

Hace pocos meses, cincuenta Family Office presentes en todo el territorio nacional respondieron, sobre sí mismas, a una serie de preguntas que les planteamos desde Deloitte y que abarcaban tres aspectos principales: el tamaño, lugar de residencia y generación al mando del Family Office; el portfolio de inversiones; y determinadas cuestiones que tienen que ver con el buen gobierno.

Teniendo en cuenta el tamaño de nuestra economía, una muestra de medio centenar de participantes era elevada y nos daba base suficiente para poner en marcha un informe pionero en España que reflejara fielmente la realidad: “El impacto de los Family Office más allá de la inversión estratégica”, con el objetivo de ofrecer una visión como sector de esta categoría de entidades.

Esta tipología de sociedad es utilizada por algunas de las principales familias empresarias para canalizar sus inversiones y también como de elemento de cohesión de la familia -algo muy importante cuando hablamos de empresas familiares-.

Varias han sido las conclusiones de este estudio. Entre las más relevantes, podemos señalar que, en cuanto a tamaño se refiere, el volumen de activos gestionado se encuentra entre los 150 y los 750 millones de euros para un 46% de los encuestados.

En lo que se refiere a sus inversiones, no sorprende que el principal activo en el que invierten los Family Office es el sector inmobiliario (real estate) con un peso del 44% en las carteras. Tampoco llama la atención el hecho de que la inversión en private equity solamente alcanzara un 18% del total invertido.

Estos datos difieren de los obtenidos en el resto de los países. Según otros estudios internacionales, los Family Office extranjeros invierten en activos inmobiliarios menos de un 20% de su patrimonio, mientras que su principal inversión se canaliza a través de inversiones alternativas (private equity) con un peso superior al 50%.

Otra diferencia palpable entre los Family Office españoles y los internacionales es que los primeros solo invierten un 8% en el sector de la tecnología y las comunicaciones, mientras que los segundos lo hacen en porcentajes que, en algunos casos, superan el 80%.

En lo que se refiere a buen gobierno, nuestro estudio de Deloitte también arroja algunos datos para la reflexión. Por un lado, aunque la mayoría de los Family Office cuenta con protocolos de sucesión, todavía nos encontramos con un 22% que no cuenta con ningún reglamento, ya sea de sucesión, de inversiones o de cualquier otro tipo.

Por otro lado, si nos enfocamos en lo positivo, vemos que hay un especial interés en devolver a la sociedad parte de la riqueza que poseen las familias.

En este sentido, la inmensa mayoría, el 81%, cuenta con programas de filantropía, destacándose que aquellos Family Office que están en tercera generación o superior, cuentan con este tipo de programas en el 100% de los casos.

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