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Luces, cámara... ¡producción!

La Escola de Cinema de Reus crea su propia productora cinematográfica, ECIR FILMS.

Diari de Tarragona

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Daniel Villanueva, director de la Escola de Cinema de Reus, apoyado en una de las butacas del que fue el Cine Palace.

Daniel Villanueva, director de la Escola de Cinema de Reus, apoyado en una de las butacas del que fue el Cine Palace.

Toda escuela de cine tiene vinculada su propia productora y la Escola de Cinema de Reus (ECIR) se ha aplicado para cerrar su asignatura pendiente. ECIR Films ha sido creada para desarrollar, producir y distribuir proyectos audiovisuales como cortometrajes, largometrajes, spots y documentales diseñados tanto por sus alumnos, como por ex-alumnos y profesores. Aunque el grueso de su por ahora producción se ciñe a los cortometrajes, según el director de la escuela de cine, Daniel Villanueva, «se convertirá en una herramienta que nos ayudará a trabajar en formatos más extensos. Eso lo dejamos para más adelante. Queremos hacerlo con calma, no hay prisa». 

Por el momento, tienen cinco piezas audiovisuales con el sello ECIR Films, se trata de los cortos ‘El ídolo’ (2017), de Eduard Veciana, ‘Última sesión’ (2017) de Roger Bessó, ‘Timecode’ (2016) de Juanjo Giménez, ‘Marcianos de Marte’ (2016) de Fernando Trullols e ‘Intenciones’ (2015) de Iván Casajús. «Nosotros como escuela nacimos hace casi cuatro años; nuestro modelo hasta ahora estaba basado en  las coproducciones con otras productoras y nos ha funcionado bien», señala Villanueva.

5 Películas llevan el sello de ECIRFilms

El objetivo
El objetivo principal de ECIR Films es apostar por los proyectos de sus alumnos. Pretenden nutrirse de sus contribuciones a la vez que ponen a disposición los medios pertinentes para llevar a cabo cualquier empresa audiovisual. «Queremos acercar la industria a nuestros alumnos, asesorando y facilitando los medios materiales, técnicos, económicos y humanos para la realización de proyectos creativos orientados a la competición en festivales cinematográficos hasta la distribución en salas de cine», asegura el director de la escuela reusense.

En cuanto a lo que productividad se refiere, la escuela ha multiplicado por seis su rendimiento, ya que hay que puntualizar el compromiso adquirido en clave cultural. «Con el acuerdo que establecimos por la celebración de la capitalidad cultural, nos comprometimos a elaborar 12 cortometrajes, que nos están curtiendo», dice el también profesor. 

2018 Prevén que será el término para estrenar 12 cortometrajes

Y es que están trabajando muy duro y los ánimos que se cuecen día a día en el centro formativo son de mucha ilusión. Cabe decir que se encuentran en el ecuador del acuerdo y presumen de llevar un buen ritmo. 

Laboratorio de proyectos
«La mejor manera de hacer que los cortos de nuestros alumnos tuvieran una vocación profesionalizada y un futuro asegurado era contar con una productora, queríamos un laboratorio de proyectos», justifica Villanueva, poniendo un foco especial en el desarrollo profesional y creativo de sus estudiantes. Ningún proyecto quedará encerrado en un cajón.

80 Premios consiguió el corto ‘Timecode’

La ECIR es una escuela vinculada a la industria del cine, ahora que se ha consolidado tras su recorrido por la multipremiada ‘Timecode’ –con hasta 80 premios–, era el momento de dar el paso, en el que también ha contribuido la Cambra de Comerç de Reus. «Queremos que los alumnos vivan ahora lo que vivirán en el sector el día de mañana, queremos que se encuentren con un mundo realista y que estén verdaderamente preparados», explica.

En términos de presupuesto, Villanueva aclara que una productora no es un restaurante. «Aquí la inversión que hacemos no es el material que podamos adquirir, porque lo amortizamos. Lo que contamos son los costes que comportan realizar una película», argumenta el también productor. 

La escuela de cine ha multiplicado por seis su productividad con el acuerdo cultural

El ejercicio que se desarrolla en la productora se refiere a la gestión de los recursos humanos, técnicos, materiales y económicos de una manera empresarial.     «Todos sabemos que hacer cine es una tarea costosa y muy ambiciosa, pero no puede ser que al salir de la escuela se encuentren sólo inconvenientes. Hacemos los que es normal en una escuela de cine», aclara Villanueva. 

Maestro de maestros
La misión de la escuela es crear un equipo bien formado en materia audiovisual y ejercer pues de trampolín para aquellos que quieran seguir adelante en sus carreras como creadores. Por lo que respecta al conjunto humano que puede conformar de manera flexible la productora, Villanueva los sitúa en una treintena de personas. «La verdad es que tendremos la suerte de que alumnos que ya han pasado por aquí enseñarán a los que están aún por venir. Este año muchos aprenderán de experiencias cercanas y verdaderas», dice con una sonrisa el profesor de cine.

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