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Fructífero retrato del mundo rural

El estreno

| Actualizado a 28 abril 2022 10:46
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Carla Simón, tras su triunfo gracias a Estiu 1993, nos invita en Alcarràs a una motivante reflexión sobre la tradición y el cambio, en referencia tanto para la familia como al modelo de agricultura.

Cuando el pasado 16 de febrero la cineasta barcelonesa de ascendencia ilerdense, de ahí el título y el foco a la vida rural de Alcarràs, Simón cambió el padigma de muchos cineastas catalanes (o no) que venían detrás. Hacer una película ‘pequeña’ no supone pequeñas reflexiones, especialmente a nivel local e individual.

El Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, la famosa Berlinale, supuso un ‘boom’ a diferentes niveles. Entonces el prestigioso cineasta M. Night Shyamalan, que presidía el jurado, habló de la maravilla de combinar actores amateurs de varias generaciones con una fotografía lograda en base a una cámara pegada a la tierra. Con semejantes armas, Simón rinde su cariñoso tributo a la lucha de su familia y de otros agricultores por ser fieles a esa tierra y a ese cultivo, por ese trabajo ftigado y fatigoso al llevar los melocotones y paraguayos a las casas. Y existe un paralelismo entre el trabajo de la cineasta y el de los payeses, su mimo por las cosas bien hechas y su dedicación y esfuerzo en el día a día. Un afán que da excelentes resultados aunque no evita un duro sacrificio personal.

Con los agricultores del Segrià como protagonistas, y rodada en la zona con actores no profesionales (incluida su propia familia ) y el original y específico acento catalán de la zona, el filme muestra la historia de una familia agricultora en un municipio de 9.000 habitantes, la cual se ve obligada a dejar las tierras que llevan trabajando años debido a la decisión del propietario de apostar por otro negocio.

«Siento que ahora mismo ese modelo de transición es menos sostenible que antes, tienen que producir mucho y no les da. Es un problema que estas tierras sean abandonadas por esta gente, porque cuando tienes que dejar la tierra en herencia la cuidas de una manera, pero cuando eres una empresa, la explotas y es muy distinto», razona la premiada cineasta.

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