La Generalitat apoya que se desmantelen las vías de la costa

La administración catalana ha solicitado al Ministerio de Fomento que le ceda el trazado para poner en funcionamiento un tranvía

28 enero 2018 15:34 | Actualizado a 28 enero 2018 15:44
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Cuando la cuenta atrás para la entrada en funcionamiento de la variante ferroviaria de la costa ya está en marcha, el debate se centra ahora en qué debe hacerse con la vía actual. Salou y Cambrils quieren cerrar viejas heridas. Ven como un espejismo la posibilidad de eliminar definitivamente el acero de los raíles y la catenaria que divide estas ciudades, y empezar a coser estos núcleos de población. Unas aspiración que choca con las plataformas en defensa del transporte público, que consideran que sería un error mayúsculo. 

El escenario está lleno de interrogantes. ¿Qué pasará con las cercanías? ¿Salou se quedará sin estación? ¿Es el tranvía una solución de consenso? Después de casi veinte años de obras, está empezando la planificación del servicio que garantice una mejora de las conexiones ferroviarias de este territorio cuando entre en funcionamiento el desdoblamiento de la línea. Un aspecto sobre el que asegura que está trabajando la Generalitat con los alcaldes afectados. «Estamos definiendo una propuesta que contemple la reconfiguración de cómo quedarán las conexiones en el sur de Catalunya con la entrada en funcionamiento de la variante», argumenta el secretario de Infraestructures i Mobilitat, Ricard Font.

«Apostamos por coger el trazado y convertirlo en una sección tranviaria», explica Ricard Font

La administración catalana tiene competencias en el servicio de cercanías y regionales, mientras que los AVE, Talgo y Euromed los gestiona el operador Renfe, que también forma parte de estas conversaciones, además de la empresa pública Adif. Font apunta que «en las próximas semanas» se discutirá esta propuesta con el territorio. Sobre todo, con los alcaldes de Salou y Cambrils, con los que los representantes del Departament de Territori i Sostenibilitat están hablando también sobre el futuro de la línea de costa.      

«Con el desmantelamiento, Salou experimentará la transformación más importante», cree Pere Granados

«Con el desmantelamiento de las vías, Salou experimentará la transformación urbanística más importante de su historia», aseguraba esta semana su alcalde, Pere Granados. Un punto de vista que comparte su homóloga de Cambrils, Camí Mendoza, quien recuerda que «en el POUM de 2006 ya se había previsto destinar las vías a sistemas urbanos, y nuestro deseo es que así sea, que este trazado se integre en el municipio».

Cómo se materializará

Salou, junto con Cambrils, L’Hospitalet de l’Infant y Mont-roig del Camp, viajará a Madrid para empezar a abordar el futuro de esta infraestructura que, según una declaración de impacto ambiental del año 2002, tiene que eliminarse tan pronto entre en funcionamiento el nuevo corredor.

«Nuestro deseo es que este trazado se integre en el municipio, como ya apuntaba el POUM de 2006», dice Camí Mendoza

Mendoza asegura que el desmantelamiento «es completamente compatible con el tranvía», por lo que los alcaldes ahora quieren conocer «cómo se materializará». «No tenemos ni idea de si el día después de que entre en funcionamiento el nuevo tramo ya no circularán trenes o aún sí», reconocía la presidenta de la corporación cambrilense.

La Generalitat asegura que su postura es la del diálogo con los municipios, a la espera de que se produzca una solución de consenso que es la que se imponga. «El territorio debe defender su postura, por lo que estamos trabajando para intentar encontrar un consenso», argumenta Font.

La Generalitat apoya a los municipios en su reivindicación para desmontar las vías y, a partir de aquí, defiende el proyecto del tranvía que está en fase de estudio. Es la propuesta que han hablado con los representantes locales y también con el Estado. 

Verbal y por escrito

La transferencia de las vías es un tema que la administración catalana dice que ha hablado con Fomento. En noviembre de 2015, Territori envió una carta al Secretario del Estado de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, en la que se planteaba «iniciar los trámites oportunos» para modificar la declaración de impacto ambiental para dar continuidad al corredor actual como línea de tren-tranvía entre Cambrils y PortAventura

«Lo hemos hablado por escrito y también en las diferentes conversaciones, porque conocíamos que había esta declaración de impacto ambiental, pero lo que estamos diciendo no es mantener la red actual, sino coger el trazado y convertirlo en una sección tranviaria», argumenta el secretario de Infraestructuras. 

La administración catalana quiere el trazado para acondicionarlo de nuevo a partir de un servicio que nada tendrá que ver con el actual. En el proyecto que se está elaborando desde Territori, a partir de las conversaciones con los alcaldes, se habla de «reconfigurar totalmente» la red actual, de manera que «se eliminen las barreras en los núcleos urbanos». «Ahora tenemos unas cicatrices y unas vías con unas traviesas, un balastro y una catenaria, y podríamos estar hablando de un trazado con césped, una vía integrada y no sabemos si una catenaria o no. El tranvía de la Diagonal no tiene nada que ver con el tren de Salou que tenemos ahora», defiende Font.

Borrar esta cicatriz se ha convertido en una obsesión para los alcaldes. Pere Granados aseguraba que «estamos preparados para que cuando los trenes dejen de pasar podamos asfaltar este espacio, para que, a la espera de urbanizarlo, tanto los vehículos como las personas puedan pasar de un lado al otro de la vía».

En cuanto al espacio entre municipios se valora habilitar más estaciones y que los convoyes hagan la función de tren ligero en esta vía desde Cambrils a PortAventura que, posteriormente, se conectaría con la línea Reus-Tarragona en Vila-seca.
Territori adjudicó el estudio en julio de 2016. «Lo daremos a conocer cuando haya un consenso con todos; lo que no vamos a hacer es presentarlo y que después no pueda ejecutarse», decía Ricard Font. 

El Estado también forma parte de esta cadena a la que deben sumarse consensos. «Si no tenemos el trazada no podemos aprovecharlo y no hay proyecto», apuntaba la administración catalana, la cual calcula que la inversión oscilará entre los 45 y los 130 millones de euros.

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