Fotogalería: Tarraco condena a los asesinos de Julio César

La vigésimo tercera edición del festival se despide con 8.000 entradas vendidas y prácticamente todos los actos agotados

30 mayo 2021 20:00 | Actualizado a 31 mayo 2021 08:56
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La pandemia aún ha marcado esta vigésimo tercera edición de Tarraco Viva. Sin embargo, el festival se despedía con un muy buen sabor de boca, tras unos días en los que el público tarraconense se ha «reencontrado» con su patrimonio y las actividades de recreación histórica. «La respuesta ha sido magnífica», decía su director, Magí Seritjol. Cerca de 8.000 personas han acudido a las más de 220 actividades programadas durante estos nueve días. Unos actos con la mayoría de entradas agotadas desde el primer día, lo que demuestra que el público tenía ganas de Tarraco Viva.

El director del certamen hacía esta primera valoración minutos más tarde de finalizar el acto de clausura. Este tenía lugar en el auditorio del Camp de Mart, un espacio en el que se juzgó «el magnicidio más importante de la historia», como es la muerte de Julio César.

El periodista y divulgador, Enric Calpena, junto con el catedrático en Arqueología Clásica, Joaquín Ruiz de Arbulo, fueron los encargados de conducir una actividad en el que el público tenía un papel protagonista. Y es que los espectadores, tanto los que estaban en el auditorio, como los que siguieron el acto a través de la plataforma on-line, ejercieron de jurado popular en este juicio en el que se miró «desde todos los ángulos» la conspiración que acabó con la vida del cónsul. Conjurados y acusadores, pusieron encima de la mesa sus argumentos. Los primeros, a favor de acabar con la vida de un dictador «en un acto de libertad y de ‘democracia’». Mientras que los segundos, a favor de dictar sentencia contra unos senadores que «lo único que quieren es conservar sus privilegios».

Tras la muerte de Julio César, en los Idus de marzo, no hubo juicio. Todos los senadores huyeron de la ciudad, incluyendo al cónsul Marco Antonio. Sin embargo, en este acto de clausura la organización se tomó esta licencia, mostrando al público como se hubiera llevado a cabo un proceso de estas características hace más de 2.000 años.

«Los juicios eran un espectáculo», afirmaba Ruiz de Arbulo. Se celebraban en el foro y eran abiertos al público. En este caso, hubiera tenido lugar en el Senado, un espacio en el que no había mujeres, a pesar de que estas «tuvieron un papel fundamental a la hora de decidir la conjura». El odio que despertó el pontífice máximo a causa de sus reformas acabó costándole la vida. Una muerte que encontró tras recibir 23 puñaladas, muchas de ellas propinadas por parte de quienes habían sido sus colaboradores más próximos. Y esto acabó decantando la balanza de un jurado que, en el momento de dictar sentencia –votando a través de Twitter e Instagram–, acabó condenando a los asesinos del hombre que representaba a la República. Una sentencia que, de haberse producido el juicio, habría acabado con la vida de los senadores arrollados desde un acantilado a las aguas del Tíber. «La historia no tiene sentido si no nos hace reflexionar sobre el presente», afirmaba el director del festival.

Tarraco Viva ha recuperado este año sus fechas en el calendario, después que el año pasado tuvo que demorarse a otoño a causa de la pandemia. El festival ha recuperado la presencialidad en prácticamente el 65% de las actividades. Sin embargo, a causa de las limitaciones en el aforo, se ha seguido apostando por los contenidos digitales y durante estos nueve días el canal en línea del festival ha conseguido más de 10.000 visualizaciones de los actos publicados. Una doble línea de divulgación que tanto desde la dirección del festival como desde la concejalía de Patrimoni quiere seguirse apostando de cara a las próximas ediciones. «El futuro es seguir este doble canal y que los contenidos estén en las redes durante todo el año», defendía el responsable de Patrimoni, Hermán Pinedo.

Pinedo destacó el «esfuerzo» de la organización, que en ocho meses ha preparado dos ediciones de Tarraco Viva. Asimismo, afirmó que el certamen ha sido un polo de atracción para «mucha gente del resto de Catalunya». Por su parte, Magí Seritjol manifestó que una de las lecciones que ha aprendido en esta última edición del festival ha sido «aprender a ser pacientes y perseverantes, ya que las cosas no son fáciles». Este también daba algunos indicios de cara a la próxima edición. Y aunque no entró en detalles sobre la temática en concreto afirmaba que habrá «cosas maravillosas». Y hasta aquí el spoiler.

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