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Corrupción sistémica

| Actualizado a 03 mayo 2022 11:48
Pedro Clúa
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Podríamos distinguir, de entrada, en tres niveles básicos de la corrupción. La llamada corrupción menor, de pequeños favores y compensaciones; la corrupción mayor, que afectaría a los altos niveles de los gobiernos y de la oposición; y por último, la corrupción sistémica, que sería aquella que ya está instalada en las estructuras sociales, formando parte de ellas; y que ya está asumida por la sociedad, a causa de las debilidades del sistema social.

Aquí, en concreto, haré unas reflexiones sobre una parte de la corrupción sistémica, que afecta a las instituciones democráticas, partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales y entidades diversas; y que ya está asumida y amortizada por nuestra sociedad.

El hecho de tener asumida la corrupción sistémica, nos puede llevar, de nuevo, a un riguroso control de nuestra economía por los denomi-nados hombres de negro, que llegarán de forma inevitable

Me refiero a aquellas pretendidas prácticas políticas que, en Ayuntamientos, Parlament, Congreso y otras corporaciones públicas, bajo una pretendida capa de transparencia y claridad, se promueven y realizan diversos debates para acusar a los otros y combatir la corrupción.

Se crean comisiones especiales; y se plantean diálogos y monólogos para cargar las tintas sobre los adversarios y para diluir las responsabilidades de los propios. Pero todo ello, con las respectivas compensaciones por dietas, asistencias, informes y otros varios, que son a costa del sufrido ciudadano y contribuyente, que acaba siendo el pagano de la fiesta.

En algunas ocasiones, se nos recuerda que allá por el año 1975, no llegaban a las 800.000 las nóminas en todo el estado y en el conjunto de las administraciones. Y que ahora, pasan de los 3.200.000 las nóminas públicas que se pagan, con cargo a los presupuestos generales, que son los que acabamos pagando entre todos un exceso a todas luces.

Si a todo ello, añadimos la inflación actual, ya no tendremos suficiente con nuestros pañuelos para llorar el duelo

Como todo ello se realiza con generosidad y sin control de frenada, se va incrementando la deuda pública, en un globo cada día mayor, que alguna vez nos explotará en la cara y en el bienestar de todos, con el consiguiente llanto general. Deberíamos recordar el mes de mayo de 2010, no tan lejano, cuando el presidente Zapatero tuvo que salir al Congreso y en directo para todo el país, al objeto de realizar unas enmiendas totales a su gestión económica.

Allí, en aquel momento nos hicimos mayores y nos enteramos de que habíamos pasado de la Champions europea a una liga regional, sin avisos previos por parte de los responsables. El hecho de tener asumida la corrupción sistémica, nos puede llevar, de nuevo, a un riguroso control de nuestra economía por los denominados hombres de negro, que llegarán de forma inevitable. Si a todo ello, añadimos la inflación actual, ya no tendremos suficiente con nuestros pañuelos para llorar el duelo.

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